EL FALSO EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD.

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A la luz de la Escritura, el evangelio de la prosperidad es fundamentalmente erróneo. En el fondo, el evangelio de la prosperidad es en realidad un falso evangelio, debido a su visión TOTALMENTE FALSA de la relación entre Dios y el hombre. En pocas palabras, si el evangelio de la prosperidad es verdad, la gracia es obsoleta, Dios es irrelevante, y el hombre es la medida de todas las cosas. Ya sea que estén hablando del pacto de Abraham, de la expiación, la ofrenda, la fe, o la oración, los maestros de la prosperidad vuelven la relación entre Dios y el hombre en una transacción quid pro quo. Dios está “reducido a una especie de ‘boton cósmicos’ atendiendo a las necesidades y deseos de su creación. Se trata de un punto de vista totalmente inadecuado y no bíblico de la relación entre Dios y el hombre.

Esto son algunos errores:

1) El pacto de Abraham es un medio para el derecho material.
Para apoyar esta afirmación, maestros de la prosperidad apelan a Gálatas 3:14, que se refiere a “las bendiciones de Abraham [que] pueden alcanzar los gentiles en Cristo Jesús.” Es interesante, sin embargo, que en sus apelaciones a Gal. 3:14, los maestros de la prosperidad ignoran la segunda mitad del versículo que dice: “… para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.” En este versículo Pablo estaba recordando claramente los Gálatas de la bendición espiritual de la salvación, no las bendiciones materiales de la riqueza.

2) La expiación de Jesús se extiende hasta el “pecado” de la pobreza material.

Esto es una visión errónea de la expiación es una mala interpretación de 2 Corintios 8,9 que dice: “Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos.” Aunque una lectura superficial de este versículo puede llevar a creer que Pablo estaba enseñando acerca de un aumento de la riqueza material, una lectura contextual revela que Pablo estaba enseñando en realidad el principio opuesto exacto. De hecho, Pablo estaba enseñando a los corintios que puesto que Cristo logró tanto para ellos a través de la expiación, debe vaciarse de sus riquezas al servicio del Salvador. Es por ello que sólo cinco cortos versículos después, Pablo le instaría a los corintios a desprenderse de su riqueza por sus hermanos necesitados, escribiendo “en el momento actual vuestra abundancia suple la necesidad de ellos” (2 Cor. 8:14).

3) Los cristianos dan a fin de obtener una compensación material de Dios.
Una de las características más llamativas de los “teólogos” de la prosperidad es su fijación aparente con el acto de dar.
Se a dar con generosidad y son confrontados a tales declaraciones piadosas como, “La verdadera prosperidad es la capacidad de utilizar el poder de Dios para satisfacer las necesidades de la humanidad en cualquier ámbito de la vida” y “hemos sido llamados a financiar el evangelio al mundo.” . Si bien estas declaraciones parecen ser buenas, este énfasis en la entrega se basa en motivos son nada mas que filantrópicos. La fuerza impulsora detrás de esta enseñanza sobre el dar es la “ley de compensación.” De acuerdo con esta ley, que se basa supuestamente en Marcos 10,30 “Los cristianos tienen que dar generosamente a los demás, porque cuando lo hacen, Dios les da más a cambio.” Esto, a su vez, conduce a un ciclo de creciente prosperidad. Es evidente, entonces, que la doctrina del evangelio de la prosperidad de dar es construido sobre motivos erróneos. Mientras que Jesús enseñó a sus discípulos a “dar sin esperar nada a cambio” (Lucas 10:35), los teólogos de la prosperidad enseñan a sus discípulos a dar porque obtendrán mas a cambio.

4) La fe es una fuerza espiritual autogenerada que conduce a la prosperidad.

Según la teología de la prosperidad, la fe no es algo otorgado por Dios, un acto centrado en Dios de la voluntad. Más bien es una fuerza espiritual humanamente forjada, dirigida a Dios. De hecho, cualquier teología que ve la fe solamente como un medio para obtener beneficios materiales y no la justificación ante Dios debe ser juzgada como defectuosa e inadecuada.

5) La oración es una herramienta para obligar a Dios que conceda prosperidad.
Por último, el evangelio de la prosperidad trata a la oración como una herramienta para obligar a Dios que conceda prosperidad.Ciertamente las oraciones por bendiciones personales no son intrínsecamente malas, sino el énfasis excesivo del evangelio de la prosperidad en el hombre hace de la oración una herramienta que los creyentes pueden utilizar para obligar a Dios a conceder sus deseos.
Dentro de la teología de la prosperidad, el hombre (no Dios) se convierte en el punto focal de la oración y esto es idolatria y nueva era.

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