EL RAPTO

Falsa doctrina

Como comienza la creencia en el rapto: Esta Doctrina jamás fue predicada por ningún Apóstol, no fue mencionada por ningún Padre de la Iglesia, nunca fue mencionado por ningún Concilio, jamás fue discutida en ninguna Universidad en el periodo escolástico, no ha sido mencionada por ningún santo, no fue tampoco mencionada por ningún Padre de la Reforma, ni Lucero, ni Calvino, ni Zuinglio ni ningún otro hablo de ella… Incluso el concepto de «el rapto» o «arrebatamiento»  es tan reciente que no aparece en los diccionarios clásicos de espiritualidad.

 Las cinco personas responsables de haber inventado, implementado y difundido la doctrina del “Rapto” dentro de la Cristiandad moderna son; Manuel Díaz Lacunza, Edward Irving, Margaret McDonald, John Nelson Darby y Cyrus Ingerson Scofield. La mayoría de creyentes no tienen ni la menor idea quienes eran estas personas y menos aún se han tomado la molestia de cuestionar el origen del “paquete completo” de enseñanzas del “Rapto Secreto” y las “Siete Dispensaciones”.

– El autor: Manuel Díaz Lacunza (1731-1801), un sacerdote Jesuita y Chileno, que en 1790 escribió un libro llamado “La Venida del Mesías en Gloria y Majestad”, bajo el nombre de “Juan Josafa Ben-Ezra” (Rabino), esperanzado que así sería más aceptado por los Protestantes. Este libro fue publicado en Cádiz en 1810, en Argentina en 1816 y finalmente en Londres en 1826.
Al Vaticano, no le gustó nada lo que decía este libro su libro fue condenado y removido de circulación. En 1824, el Papa Leo XII, lo puso en su “Lista de Libros Prohibidos”.

– El heredero: Edward Irving (1792-1834), fue un ministro de la Iglesia Presbiteriana de Escocia, que había leído el libro escrito por Díaz Lacunza. Irving estaba tan impresionado con los temas de este libro que estudió Castellano, tradujo el libro al inglés y lo publicó en 1827, bajo el nombre de “El Mesías que Vendrá”.

La Iglesia Presbiteriana de Escocia se molestó tanto con sus prédicas, que finalmente lo excomulgaron y lo despidieron de su puesto en 1830.

Como resultado, Irving fundó su propia secta llamada la “Iglesia Católica Apostólica”, la cual duró hasta 1901, pero finalmente desvaneció. Por sus prácticas y enseñanzas, Irving llegó a ser conocido como el fundador del movimiento Pentecostal que conocemos hoy día.

– La que lo arreglo: Margaret McDonald, fue una jovencita escocesa de 15 años que durante una de las sesiones de “poetización” de Edward Irving el 28 de marzo de 1830, cayó en un “trance” y después de varias horas de “visiones y profecía” y de hablar en lenguas, reveló que el “Regreso de Cristo” ocurriría en dos fases: no solo en una, como enseña la teología cristiana tradicional. “Cristo”, dijo McDonald, vendría la primera vez y “Visiblemente Raptaría” a los virtuosos y justos “Llenos del Espíritu”, en un “Rapto Secreto”. Entonces, Cristo regresaría la segunda vez, durante la “Tribulación del Anticristo”, con el “Rapto” (tradicional) para “ejecutar su ira y destrucción” sobre todos los pecadores y “heréticos”.

– El que lo actualizo: John Nelson Darby el fundador, líder y teólogo de la secta de “Los Hermanos Plymouth” que previamente había sido un sacerdote anglicano. Una de las primeras contribuciones más radicales de Darby al Cristianismo Fundamentalista y Protestante, fue su afirmación que la historia del mundo estaba dividida en 7 (siete) etapas, a las cuales llamó “Las Dispensaciones”.

Ignorando todas las evidencias científicas al contrario como “decepciones de Satanás”, Darby decidió que el planeta tierra y los humanos fueron creados hace apenas 7,000 años y que actualmente vivimos en los 1,000 años de los “Últimos Tiempos” o el período de “Gracia” antes del fin del mundo.

Es importante mencionar este tema, por la enorme influencia que Darby ha tenido sobre el “Cristianismo Fundamentalista” y el movimiento “Creacionista” que impregna las creencias de casi mil millones de “Evangélicos” alrededor del mundo, la cual ha sido importado de las iglesias de EE. UU.

Darby llegó a ser reconocido como la máxima autoridad mundial sobre la “Teología del Dispensasionalísmo” y el “Creacionismo.

– El que lo promociono: El Norteamericano Cyrus Ingerson Scofield (1843-1921), mejor conocido como C.I. Scofield y autor de la “Biblia Referencial de Scofield”, es el quinto cómplice en este complot. El cuento del “Rapto Secreto y el Dispensasionalísmo” se volvió aún más popular con los “Evangélicos Fundamentalistas”, cuando Scofield publicó su Biblia en 1909, basada en la versión de la Biblia del King James (en inglés KJV), editada e interpretada de tal manera que incorpora toda la escatología del “Rapto Secreto y las Dispensaciones” de John Nelson Darby.

En otras palabras, Scofield incorporó la doctrina de la “Pre-Tribulación” a su Biblia y así logró introducirlo en Norteamérica a principios del siglo 20. Al principio hubo mucha resistencia a esta doctrina y causó mucho conflicto entre los cristianos, pero poco a poco llegó a ser aceptada y defendida por muchos, como verdadera doctrina Bíblica.

Scofield en 1873, ayudó a John J. Ingalls ser elegido como senador del estado de Kansas en EE.UU y como recompensa, recibió el puesto de “Fiscal General” del estado, pero el mismo año tuvo que renunciar y terminó en la cárcel, porque aceptó sobornos de los operadores de los ferrocarriles, robó contribuciones políticas de Ingalls y falsificó firmas de notas bancarias de pagaré.
Abandonó a su esposa Leontine Cerré y a sus dos hijas y ella finalmente se divorció de él en 1883, acusándolo de abandono del hogar. El mismo año contrajo matrimonio con Hettie Hall von Wartz y empezó a llamarse el Reverendo C. I. Scofield, D.D. (Doctor de Divinidad), pero numerosas investigaciones no han podido encontrar ningún dato o archivo que conste que recibió su licenciatura de Doctor de Divinidad. Los detalles de la fecha, del lugar y la hora de su conversión, resultaron ser fabricaciones.

La Biblia de Scofield fue publicado por la “Oxford University Press” en 1909 y por el año 1930 había vendido más de un millón de copias, estableciendo así esta doctrina falsa dentro de los Colegios Bíblicos y las numerosas denominaciones “Evangélicas” en EE. UU al principio del sigo 20.

Una de las actividades más sospechosas de Scofield, durante la producción de su “Biblia Referencial”, fue su visita a Londres en Inglaterra para conocer y consultar con Brooke Foss Westcott (1825–1901) y Fenton John Anthony Hort (1828–1892), dos ingleses tachados de ocultistas y expertos polémicos, quienes fundaron varias organizaciones de no muy buena fama. En 1890, Scofield fundó la Misión Centroamericana, ahora CAM Internacional, con una sede mayor en Guatemala

¿Pero que es el famoso “rapto”?

Según este concepto:

«El Rapto» es la venida «secreta» e inminente de Jesucristo para llevarse del mundo a los verdaderos creyentes. Estos serán física y súbitamente arrebatados de este mundo y elevados por los aires para encontrarse con Jesús.

Cuando y como ocurrirá el rapto es objeto de grandes controversias entre sus adherentes. Hay tres campos de opinión sobre cuando ocurrirá el rapto. Unos dicen que antes de la Gran Tribulación, (pre-tribulación), otros que durante y otros que después (post-tribulación).  

Las Escrituras dan testimonio de una única Segunda Venida, y de una única resurrección corporal de justos para bendición y de injustos para castigo. La resurrección corporal se describe en Apocalipsis 20:11-15, «Y vi a los muertos grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos … el mar entregó sus muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en cada uno; y fueron juzgados cada uno según sus obras

Acerca del único juicio que tendrá lugar en la Parusía, y sus consecuencias, nuestro amado Señor dijo: «e irán estos [los malvados] al castigo eterno, y los justos a la vida eterna» (Mateo 25:46) ; «No os maravilléis; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz [la de Cristo]; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Juan 5:28-29). Y Pablo declaró: «Pues es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo…»; «teniendo [la misma] esperanza en Dios que estos también abrigan, de que ciertamente habrá una resurrección tanto de los justos como de los impíos» (2 Corintios 5:10; Hechos 24:15, Biblia de las Américas; ver también Hechos 17:30-31; Romanos 2:5-16). También Pedro, Juan y Santiago afirmaron esta verdad: 1 Pedro 4:5,17; 2 Pedro 3:7; Hechos 10:42; 1 Juan 4:17; Apocalipsis 20:12; Santiago 5:8-9.

También dicen las Escrituras que todos verán a Jesús en la Parusía: «Entonces … lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria … y [sus ángeles] juntarán a sus escogidos…» (Mateo 24:30-31). De 2 Tesalonicenses 1: 6-10 se entiende sin lugar a duda que la hora de la lamentación de «todas las tribus de la tierra» ¡es la mismísima hora del arrebatamiento y del gozo de los creyentes!

Por otra parte, los que creen que el Rapto le evitara a los Cristianos la Tribulación les diré que   las tribulaciones de los cristianos son los sufrimientos y persecuciones que ellos deben soportar por su testimonio de Cristo, son su corona y su gloria. La mayoría de las 45 veces que el término griego “thlipsis” (traducido generalmente «tribulación”) aparece en el Nuevo Testamento, se refiere a los creyentes. Algunos ejemplos: «En el mundo tendréis aflicción [thlipsis]…» (Juan 16:33); «Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios» (Hechos 14:22); «nos gloriamos en las tribulaciones» (Romanos 5:3; ver 8:35-39; 12:12); «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo … el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos consolar también nosotros a los que están en cualquier tribulación…» (2 Corintios 1:4); «nos gloriamos … por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis» (2 Tesalonicenses 1:4); «Estos son los que han salido de la gran tribulación…» (Apocalipsis 7:14). Juan se identifica con los cristianos perseguidos a quienes dirige su libro, y se declara su «copartícipe … en la tribulación» (Apocalipsis 1:9).

La Iglesia debe permanecer hasta el fin del mundo, para dar testimonio de Cristo a todas las naciones (Mateo 28:18-20). Nuestro Señor no oró para que la Iglesia fuese arrebatada antes del fin, sino para que el Padre la guardase del Maligno (Juan 17:15, Biblia de Jerusalén). Creyentes e incrédulos permanecerán juntos hasta el Día del Señor, cuando ocurrirá la gran separación: «Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla, pero recoged el trigo en mi granero» (Mateo 13:30).

Objeciones contra «El Rapto»

1- El rapto se fundamenta en una errada interpretación de la Biblia.

“Os decimos eso como Palabra des Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron.  El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar.  Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor”

 -1 Tes. 4,15-17

Este pasaje se refiere al fin del mundo y no a una venida secreta anterior. S. Pablo demuestra que es el fin del tiempo cuando dice: «Y así estaremos siempre con el Señor».

Además, FIJARCE EN el dato de   Mateo 24:29-31

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.»

Y también:

Apocalipsis 11:15

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han

venido a ser de nuestro Señor y de su Mesías; y él reinará por los siglos de los siglos.

En ambos casos (que hablan del mismo momento) el toque de la Trompeta llama al Reino definitivo de Cristo, no a un movimiento parcial de la historia

también en:

«Entonces estarán dos en el campo, uno será tomado y otro será dejado. Dos molerán en la muela, una será tomada y otra será dejada» (Mat.24:40)

Este pasaje se refiere al fin del mundo y no a una venida secreta anterior. Este pasaje habla de que no se puede confiar uno en que la salvación está asegurada.

2-La creencia en «el rapto» no es bíblica.  La auténtica interpretación Bíblica no acepta novedades y el concepto del rapto no era conocido en la cristiandad hasta el siglo XVIII.

3-Tres venidas de Jesucristo en vez de dos?

Según el esquema del rapto, faltan aún dos venidas de Cristo: Una para llevarse a los suyos en el rapto y otra venida al final del tiempo. Serían la Segunda y la Tercera Venida (la Primera fue en la Encarnación).

La verdad es que Cristo vino en su Primera venida y solo falta la Segunda Venida. Esta venida marcará el fin del mundo. Ese día Cristo reunirá a todos: A los que estén vivos para ese tiempo y también a los muertos los cuales resucitarán. Después de ese evento este mundo ya no existirá.

4- El rapto para evitar la tribulación: Falsa evasión del sufrimiento
Los que creen que el rapto será antes de la Gran Tribulación del Anticristo piensan que solo los malos van a sufrir ese tiempo de persecución. ¡Si esto fuese cierto, entonces el Anticristo no tendría a quien perseguir porque ya todos los fieles estarían con Cristo fuera de este mundo!

Olvidan que el sufrimiento tiene un profundo significado bíblico. El hecho es que Cristo sufrió y su Cuerpo Místico que es la Iglesia lleva una continua trayectoria de sufrimiento y persecución. Pero habrá una persecución final que será extraordinaria, antes del final. Los cristianos no pueden estar esperando un rapto prematuro, sino que deben estar fortaleciéndose para vencer en la prueba. 

Pablo relata ampliamente sus propios sufrimientos en la persecución de su tiempo y nos exhorta para que no tengamos miedo de morir por Cristo en las pruebas que ciertamente vendrán a la Iglesia y a cada creyente en particular. Por eso enseña que los creyentes que sobrevivan la persecución del Anticristo y estén vivos cuando Cristo venga no tendrán ventaja sobre los que hayan muerto en la fe. Ambos grupos se reunirán con Cristo para siempre. (Cf 1 Tes 4,15-17; CIC 1001) 

El autor continúa explicando que algún día, un día que únicamente Dios conoce, Jesucristo volverá para llevarse a todos aquellos que creen en El. Volverá a encontrarse con todos los verdaderos creyentes en el aire. Quienes permanezcan en la Tierra en ese entonces usarán toda posible invención de la mente humana para explicar la repentina desaparición de millones de personas. Los pocos «elegidos» que logren merecer tener parte en el rapto, si usted cree la historia, serán arrebatados a un para so lejos del dolor, las agonías y las tribulaciones del planeta Tierra.

¿Le parece lógico? ¿Algo en lo que basaría usted su futuro? Según los partidarios del «rapto», ciertamente lo es. Por lo que a ellos respecta, esto no es ninguna fantasía. Citan varias escrituras para apoyar su teoría. Por ejemplo, 1 Tesalonicenses 4:15-17: «Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de trompeta de Dios descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor».

Otra es 1 Corintios 15:51-53: «He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad».

Refutando la teoría del rapto. Habiendo leído hasta este punto, quizás usted esté convencido de la veracidad de la teoría del rapto. Pero antes de convencerse demasiado, considere lo siguiente.

Primeramente, está la cuestión de los «muertos en Cristo». Según los partidarios del rapto, los santos muertos están en el cielo y al momento en que el creyente expira su último aliento y muere, su alma va inmediatamente a estar con Cristo – a estar frente a frente con el Señor.

Pero según el apóstol Pablo, tanto los muertos en Cristo como los vivientes «seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en al aire». Ahora bien, ¿cómo es que los muertos en Cristo «reciben al Señor en el aire» si ya han estado con El frente a frente desde su muerte? ¿Y por qué habría Pablo de decir a los tesalonicenses que los vivos «no precederemos a los que durmieron [los muertos]»? ¿Por qué mencionar esta cuestión si tanto él como los tesalonicenses sabían que los muertos en Cristo ya estaban con el Señor? Esta pregunta resulta más lógica si uno sabe que los muertos no están con el Señor.

¿La tercera venida de Cristo? El tratar de leer la doctrina del rapto secreto en las profecías bíblicas sobre los postreros tiempos es ridículo e imposible. La mayoría de los partidarios de esta teoría le dirán que el rapto tiene lugar antes de la gran tribulación y que Cristo arrebatará a sus santos y regresará con ellos al cielo. Tres y medio o siete años después – según la teoría que se elija – El vuelve, esta vez para establecer visiblemente su Reino sobre la Tierra.

Los favorecedores de un rapto realmente están hablando no de una segunda, sino de una tercera venida de Cristo. El segundo advenimiento toma lugar cuando viene por la Iglesia; el tercero para ser visto por el resto del mundo. Sin embargo, la mayoría de los proponentes del rapto afirman que la Biblia está hablando de dos acontecimientos distintos. Pero ¿es esto así?

Según esta teoría, se supone que el rapto ocurre durante la última trompeta. ¿Y cuál es la última trompeta? Los proponentes del rapto dicen que es la séptima; y, en efecto, la Biblia dice lo mismo.

Pero observe lo que tiene lugar cuando suena la séptima y última trompeta: «El séptimo ángel tocó la trompeta y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 11:15).

Ahora bien, difícilmente podría llamarse a esto un advenimiento secreto de Jesús para raptarse a sus santos. Sin embargo, este acontecimiento tiene lugar al sonar la última trompeta. No hay más trompetas que sigan a la séptima. Es la última trompeta final a la que se refería Pablo cuando escribió: «En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta. Porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles. . . » (1 Corintios 15:52). Es evidente que se refiere al mismo acontecimiento que se describe en el capítulo 11 del libro de Apocalipsis.

Y observe otra cosa que ocurre a la séptima y última trompeta: «Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes… » (Apocalipsis 11:18).

Pero ¿cómo puede ser esto? Los partidarios del rapto dicen que los profetas y los santos fueron todos arrebatados al cielo tres y medio o siete años antes del retorno visible de Cristo al poder. Sin embargo, aquí hay más evidencia de que los muertos reciben su recompensa a la séptima trompeta que coincide con el retorno público y visible de Jesucristo.

«Así no vendrá». Si fuera correcta la teoría del rapto, entonces Cristo realmente no regresará a la Tierra al momento de dicho rapto; únicamente hace un intento por llegar. Note la descripción contrastante que se da en el primer capítulo de Hechos: «Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? ¡Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así! vendrá como le habéis visto ir al cielo» (Hechos 1:9-12).

Cristo ascendió visiblemente desde el monte de los Olivos y predijo que retornaría de la misma manera. Si la intención de Cristo era raptar a los santos, lo cual incluye a los doce apóstoles, ¿por qué no instruyó a los ángeles que les dijeran lo indicado?

Para que Cristo venga de la misma manera – «así … como le habéis visto ir al cielo . . . » – necesariamente tiene que poner sus plantas sobre la Tierra, no dar marcha atrás a medio camino y regresar al cielo. El profeta Zacarías dijo de este portentoso acontecimiento: «He aquí, el día del Eterno viene … Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén … Después saldrá el Eterno y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente . . . » (Zacarías 14:1-4).

El itinerario del rapto trastornado. La descripción de Zacarías difícilmente podría considerarse un acontecimiento oculto y secreto. Ni tampoco lo es la descripción que da el mismo Jesucristo en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21. En cada uno de estos pasajes es importante recordar que Cristo está hablando principalmente a sus propios discípulos, quienes posteriormente integraran el núcleo de la Iglesia de Dios.

Observe la respuesta que dio en Mateo 24 a la pregunta, «Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?» (versículo 3). De haber creído Cristo la teoría del rapto bien pudo haberles contestado que la primera señal de su venida sería algo semejante a lo que se describió al principio de este artículo – desorden general, gente desaparecida, etc. Pero en vez de eso, El habló de falsos profetas, guerras, hambre y pestilencia (versículos 4-7). En seguida, en el versículo 9 leemos: «Entonces os entregarán [refiriéndose a los cristianos] a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre». No solamente omite Cristo mencionar el rapto, sino que aun dice que algunos cristianos deberán pasar por la gran tribulación.

El apóstol Juan amplía esto en el capítulo 13 del libro de Apocalipsis. Hablando de la futura potencia «bestia» que habría de dominar la Tierra algún día, Juan escribió: «También se le dio [a la bestia] boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses [la gran tribulación] . . . Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos» (Apocalipsis 13:5, 7).

En el capítulo anterior, la descripción que hace Juan de la venidera persecución al pueblo de Dios es aún más explícita: «Entonces el dragón [el diablo] se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (Apocalipsis 12:17). Si la Iglesia va a ser raptada antes de la gran tribulación, ¿qué les sucedió a los fieles mencionados en los anteriores versículos? ¿Cómo es que se les dejó desamparados?

Un retorno visible. La profecía dada en el monte de los Olivos muestra también lo que habrá de ocurrir después de esta gran tribulación: «E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor … Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria» (Mateo 24:29-30).

Pero note en seguida lo que ocurre en el siguiente versículo: «Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos [la Iglesia de Dios o los cristianos, véase 1 Pedro 1:1-2, Colosenses 3:12 y Romanos 8:33] de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro» (versículo 31).

Marcos describe este mismo acontecimiento. «Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo» (Marcos 13:27).

Cuando Jesucristo vuelva a esta Tierra, no lo hará en forma secreta, como si entrase por la puerta lateral. El mundo entero se percatará de este arrollador acontecimiento (véase Apocalipsis 1:7; 6:15-17). Cristo viene a realizar la tarea doble de establecer su Reino y resucitar a los santos (Apocalipsis 20:4).

Esto, y no un rapto secreto, es lo que Dios quiere que esperemos con esperanza. Que así sea. +