LOS SACRIFICIOS EN ISRAEL

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Korbán (en hebreo, קָרְבָּן‎) se refiere a una variedad de ofrendas para sacrificios
descritas, ordenadas y explicadas tanto el Tanaj (Bíblia Hebraica) como en el Talmud y
que eran ofrecidas por los israelitas antiguamente, y en su lugar por los Kohanim
(sacerdotes) en el Templo de Jerusalén. Korbán deriva de la raíz hebrea K [a] R [o] V
(קרב) que significa venir a Dios o acercar,1​ algo similar a la palabra latina sacrificium,
sacrum facere (hacer sagrado).
Los judíos hacían constantes sacrificios a Dios:​ animales, vegetales o incienso eran
sacrificados diariamente en el Templo por los sacerdotes. La ley prescribía que debían
ofrecerse los primeros frutos de la tierra y los primeros nacidos de los animales.
También los primogénitos de los hombres debían ser ofrecidos a Yahvé, pero esa
misma ley ordenaba expresamente que estos últimos no debían ser sacrificados sino
redimidos (Deuteronomio 12, 31; 18, 10). La religión prohibía los sacrificios humanos,
que se consideran una profanación del nombre de Dios (Levítico 20, 1 y ss).
Estos sacrificios, cuando no implicaban la muerte de un animal, generalmente
consistían en pan, aceite, vino o incienso (Levítico 2,14 y ss; Génesis 28,18; 35,14;
Números 28,7,14; Levítico 6:20 y ss.). Si se trataba de un sacrificio en el cual se
ofrendaba un animal, la víctima debía cumplir ciertos requisitos:
El animal ofrecido debía pertenecer a quien ofrecía el sacrificio. Por eso los judíos sólo
aceptaban animales domésticos y no peces o animales salvajes (Levítico 22,19 y ss).
Había regulaciones en cuanto al sexo, edad y características que debían tener las
víctimas. El criterio imperante era que solo lo mejor se ofrece a Dios (Levítico 22,20 y
ss; Malaquías 1,13 y ss). Entre las condiciones necesarias, estaban: que fuesen
animales con pezuñas partidas y rumiantes, que tuviesen más de ocho días de vida,
físicamente perfectos.

  • La realización del sacrificio debía seguir unos pasos exactos:
    Presentación de la víctima
    La víctima se llevaba al altar de los sacrificios, situado en el Patio de los israelitas,
    donde mujeres y gentiles tenían prohibida la entrada, y que estaba ante el Tabernáculo,
    «ante el Señor» (Éxodo 29,42; Levítico 1,5; 3,1; 4,6).
  • Imposición de manos sobre la víctima
    A continuación, quien sacrificaba imponía las manos sobre la víctima (Semija),
    significando así sus intenciones: adoración, acción de gracias, petición y expiación. Si
    el sacrificio era ofrecido por toda la comunidad, eran los ancianos quienes realizaban la
    ceremonia de la imposición de manos (Levítico 4,15). Esta parte de la ceremonia no se
    realizaba en ciertos sacrificios (primeros frutos, diezmos, el cordero pascual, palomas)
    ni en el caso de que el sacrificio se realizara a petición de paganos.​ A la ceremonia de
    imposición de manos le precedía generalmente la confesión de los pecados (Levítico

16,21; 5,5 y ss; Números 5,6 y ss), que, según la tradición rabínica, era verbal (Otho, Ley
rabínica 5527​).

  • Inmolación
    Quien ofrecía el sacrificio (Levítico 1,3 y ss) debía derramar la sangre de la víctima de la
    forma más rápida y completa posible, con un corte en el cuello. Cuando se ofrecían
    palomas (tórtolas) era el sacerdote quien las inmolaba (Levítico 1,15).
    Posteriormente fue el sacerdote, ayudado por los levitas, quien realizaba la inmolación,
    especialmente cuando el sacrificio era ofrecido por todo el pueblo en las grandes
    fiestas (II Crónicas 29,22 y ss).
  • Rociado de la sangre
    Según la Ley, el rociado de la sangre sólo podía ser realizado por los sacerdotes
    (Levítico 1,5; 3,2; 4,5; II Crónicas 29,23): si lo hacía cualquier otra persona, el sacrificio
    era inválido. (Mishna Sebachim, 2,1). La tradición judía expresamente designa esta
    parte del rito como «la raíz y el principio del sacrificio», y como la sangre es la vida del
    cuerpo no se debe comer: es necesario derramarla sobre el altar (Levítico 17,118​).
  • Quema de la Ofrenda
    El último acto, quemar el sacrificio, se realizaba de diferente manera según si se
    quemaba la víctima entera (holocausto) o solo una porción. Por el fuego recogía
    Yahveh el sacrificio ofrecido (Deuteronomio 4,2)
    TIPO DE SACRIFICIOS DE ISRAEL

Tanaj (Bíblia Hebraica) como en el Talmud y que eran ofrecidas por los israelitas
antiguamente, y en su lugar por los Kohanim (sacerdotes) en el Templo de Jerusalén.
Korbán deriva de la raíz hebrea K [a] R [o] V (קרב) que significa venir a Dios o acercar,1
algo similar a la palabra latina sacrificium, sacrum facere (hacer sagrado).
Los judíos hacían constantes sacrificios a Dios: animales, vegetales o incienso eran
sacrificados diariamente en el Templo por los sacerdotes. La ley prescribía que debían
ofrecerse los primeros frutos de la tierra y los primeros nacidos de los animales.
También los primogénitos de los hombres debían ser ofrecidos a Yahvé, pero esa
misma ley ordenaba expresamente que estos últimos no debían ser sacrificados sino
redimidos (Deuteronomio 12, 31; 18, 10). La religión prohibía los sacrificios humanos,
que se consideran una profanación del nombre de Dios (Levítico 20, 1 y ss).
Estos sacrificios, cuando no implicaban la muerte de un animal, generalmente
consistían en pan, aceite, vino o incienso (Levítico 2,14 y ss; Génesis 28,18; 35,14;
Números 28,7,14; Levítico 6:20 y ss.). Si se trataba de un sacrificio en el cual se
ofrendaba un animal, la víctima debía cumplir ciertos requisitos:
• El animal ofrecido debía pertenecer a quien ofrecía el sacrificio. Por eso los judíos
sólo aceptaban animales domésticos y no peces o animales salvajes (Levítico 22,19 y

ss). El sacrificio de palomas constituye la única excepción, concedida a los pobres que
no poseían animales (Levítico 5,7; 12,8).
• Había regulaciones en cuanto al sexo, edad y características que debían tener las
víctimas. El criterio imperante era que solo lo mejor se ofrece a Dios (Levítico 22,20 y
ss; Malaquías 1,13 y ss). Entre las condiciones necesarias, estaban: que fuesen
animales con pezuñas partidas y rumiantes, que tuviesen más de ocho días de vida,
físicamente perfectos.
Historia
• Los primeros sacrificios mencionados en la Biblia son los realizados por Caín y Abel
(Génesis 4,3 y ss): la consagración de los primeros frutos de la tierra y los primeros
nacidos de los animales.
• Los patriarcas realizaban tras el sacrificio banquetes (Génesis 12,7 y ss), en ocasión
de alianzas y declaraciones de paz. Al finalizar el sacrificio del Monte Sinaí también se
efectuó un banquete (Éxodo 24,5 y ss).
• En la Torá (Pentateuco) se fijaron los distintos sacrificios y sus rituales. Como todo el
culto mosaico, el sistema de sacrificio está centrado en la orden de Dios: «Sed santos
como yo soy santo» (Levítico 11,44).
A diferencia de lo que ocurría en otros pueblos, el cherem, el concepto judío de
venganza de sangre: exterminar a los impíos y sus pertenencias, no está vinculado con
el concepto de sacrificio humano, con la creencia de otros pueblos de que Dios tiene
sed de sangre humana. El cherem se basa en la idea de que los enemigos de Dios
deben ser suprimidos de su camino con un castigo: los enemigos de Yahveh no eran
sacrificados, eran eliminados de la tierra para impedir sus pecados.
Los sacrifios rituales dejaron de celebrarse en el año 70 dc y fueron reemplazados por
la lectura sobre ellos que era considerada como sustituto aceptable de su ofrecimiento.
Según el Tratado de Berajót (hoja 32b) desde que se destruyó el Beit haMikdásh, aún
las puertas de la plegaria se cerraron ante nosotros… mas no así las puertas del llanto.
Clases de sacrificio animal:

  • Holocausto
    El holocausto u Olah, sacrificio ascendente, tenía como finalidad manifestar la sumisión
    del hombre ante Dios, aunque podía expresar acción de gracias (Salmo 6,14), petición
    (Salmos 7,9) e incluso expiación (Levítico 1,4). El nombre Olah viene dado porque se
    quemaba la víctima (excepto el músculo de la cadera y la piel) y ésta ascendía en forma
    de humo. Es el sacrificio más antiguo (Génesis 4,4), y se ofrecía de forma continua, al
    amanecer y anochecer (Levítico 6,9 y ss.), a veces acompañado del minjáh.
  • La Olah exigía un animal (novillo, cordero o cabrito) macho y sin defecto, pero podía
    ser sustituido por palomas, tórtolas o flor de harina de trigo según las posibilidades del
    oferente.
  • Sacrificios expiatorios
    Había dos tipos de sacrificios expiatorios:
    • Hattat, por pecado: para pedir la absolución, y se entregaba al sacerdote la piel y la
    carne.
    • Una vez al año todo el pueblo sacrificaba un animal llamada (vaca roja), era el Yom
    hakkippurim (Levítico 16). El sacerdote llevaba la sangre al Santuario, hacía siete
    aspersiones delante del velo, depositaba una parte en los cuernos del altar de los
    perfumes, y vertía el resto al pie del altar de los holocaustos (Levítico 4,13 y ss.).
    • Asham, por culpa: cuando el pecado exige restitución (Levítico 5,14 y ss.). Se
    sacrificaba un cordero en el lado norte del altar, la sangre se rociaba alrededor y la
    grasa se quemaba. La carne se entregaba a los sacerdotes. (Levítico 7,1 y ss.). La
    restitución del mal causado se calculaba añadiendo una quinta parte del valor al pago
    de la pérdida ocasionada.
    Al imponer las manos sobre la ofrenda de pecado, la persona debía CONFESAR la falta
    por la cual traía su korban
    .
    Ofrendas de paz (shelamim)
  • Shelamim es el plural de shalóm, paz. Las ofrendas de paz eran de tres tipos: de
    alabanza, en cumplimiento de algún voto y voluntarias, eran sacrificios de alianza.
    Las víctimas eran las mismas que para el holocausto, con tres diferencias: se excluían
    las aves, podían ser hembras, y la principal, la víctima no se quemaba completa sino
    que se dividía en tres partes:
    • para Dios, a quien se le ofrecía la sangre y la grasa (Levítico 3, 16-17).
    • para el sacerdote, que recibía el pecho y la paletilla derecha del animal.
    para el oferente, que celebraba una comida en el patio del Templo. Se depositaban
    también los panes de la proposición (Levítico 24, 5-9), aceite y vino (Números 15, 1-12),
    y también sal. Shelamim era el Pesaj, el sacrificio de la inauguración y el del
    primogénito del ganado, cuya carne se entregaba a los sacerdotes.
  • Minjáh. Era el sacrificio no sangriento, de vegetales, sémola, harina, aceite,
    añadiéndole sal y poniendo encima incienso; a veces se acompañaba con vino. Si se
    entregaba pan, se hacía sin levadura porque ésta representa al pecado, al orgullo que
    «infla» el ego. Minjáh significa «ofrenda» y se quemaba una parte sobre el altar
    (memorial), entregando el resto a los sacerdotes que debían repartirlo en partes iguales
    (Levítico 7,10).
    En su origen no fue sinónimo de ofrenda religiosa, sino del presente ofrecido a un
    superior como reconocimiento de soberanía, de dependencia: era minjáh el de Jacob a
    Esaú (Génesis 32,13) o de los hermanos de José a éste en Egipto (Génesis 43,11).
    También se usaba para nombrar el tributo pagado por pueblos vencidos (II Samuel 8, 2-
    6), que indica sumisión y dependencia. En el monte Sinaí pasó a ser la designación de
    una ofrenda hecha a Dios como homenaje y en reconocimiento de su superioridad.
    La Minjáh podía ser pública e individual. Las particulares eran voluntarias, se ofrecían
    en cualquier momento. Las públicas eran obligatorias y tenían un ritual marcado.

La principal Minjáh pública era el «pan de la Presencia» que se colocaba en la mesa del
primer compartimento del Santuario, y permanecía toda la semana en presencia de
Dios hasta ser consumido por los sacerdotes: Eran doce panes que se ofrecían el
sábado por la mañana, en el momento de retirar los del sábado anterior. Significaban el
pacto perpetuo entre Dios y su pueblo (Levítico 24,8).
Muchos detalles de la práctica religiosa diaria de un judío estaban en contacto con la
vida del templo y de sus sacrificios. Por ejemplo, el Mishná comienza con la oración
Shema Yisrael (Oye, ¡oh Israel!) que debe ser recitado por la tarde, cuando los kohanim
tomaban su Terumah (el diezmo o parte de los sacrificios entregado a los sacerdotes)
después de la purificación (ya que estaban tamei, ritualmente impuros.

LOS SACRIFICIOS NO PERDONABAN LOS PECADOS.
No muchos estudiosos de la Escritura se dan cuenta dee que el Sistema Sacrificial
Liturgico que el Señor entrego al Pueblo de Israel NO perdonaba muchos pecados, en
ultimo caso los cubrian. De ahí la furia de los Fariseos cuando Jesus le dijo al Paralitico
(San Marcos 2) “tus pecados te son perdonados” a nosotros nos suena normal, pero
desconocemos que para un judío piadoso constituian una blasfemia, pues para ellos
además que solo Dios podía perdonar los pecados aun no todos lo eran.
El sistema de sacrificio era primordialmente, aunque no completamente, establecido
por el Señor con el propósito de expiación de pecados, no todos los pecados podían
ser expiados….no todos los pecados podían ser cubiertos por el sacrificio de animales.
Pero TODOS los pecados, bajo toda circunstancia posible, son cubiertos por la pasión
de Jesus en la cruz.
¿Cómo el sistema Levítico de sacrificio NO proveía expiación para algunos pecados,
pero sí para otros, cual es cuál? ¿Qué pecados alguien podía cometer por el cual ellos
no podían ir al sistema de sacrificio para expiación por ellos…….para proveerles con el
perdón des Senor?
La Torá es muy clara con eso: pecados intencionados (en general) no pueden ser
expiados. A veces nosotros vamos a ver palabras usadas en la Biblia para describir
esta categoría de pecados como “mayores”, o “grande”. La idea es que esta es una
categoría de pecado por la cual no hay excusa ante los ojos de Dios. Estos pecados
eran pecados premeditados. Estos pecados involucraban el negar ya sea la verdad de
las Sagradas Escrituras o la justicia de Dios en pronunciar y hacer cumplir las leyes y
ordenanzas que Él le dio a Moisés. Estos eran pecados de puro desafío en contra del
Rey del Universo. Estos pecados eran planificados, o cometido con total negligencia;
ósea, cometiendo un pecado que sabían que era un pecado serio, pero de cualquier
manera lo hacían (¿acaso alguien ha hecho eso recientemente?). Lo único que el
sistema de sacrificio expiaba era pecados NO-intencionados, los que no eran pecados
mayores.

De ahí vienen nuestros pecados mortales y veniales.Uno lo perdona el simple
arrepentimiento y el otro la Confesion.
La Ley Bíblica lo hizo muy claro para los Israelitas: el asesinato de un ser humano cae
en dos categorías básicas, justificado o no justificado. El matar justificadamente no era
asesinato. Muerte justificada sería, por ejemplo, el coger a un ladrón DESARMADO en
la casa POR LA NOCHE, y no tener manera alguna de hacer un juicio rápido en lo que
respecta al nivel de peligro que este lardrón te pone a ti y a tu familia, y por lo tanto lo
matas. En la Ley de la Torá, tú estabas justificado en matarlo porque estabas supuesto
a protegerte y también proteger a tu familia.
El matar a un ladrón DESARMADO durante las horas del día, cuando uno pudiese
discernir si el ladrón es un criminal peligroso y si estaba armado, es injustificado. El
tomar su vida, en este caso, tenía que ver solo acerca de la protección de la propiedad,
y Dios no permite ese intercambio…..vida por propiedad. Cualquier hebreo sabría eso.
Por lo tanto, el matar injustificado era un pecado intencional y NO estaba cubierto por la
expiación del sacrificio: pero el matar justificado NO era intencional, por lo que ESTABA
cubierto por la expiación del sacrificio.
Otro ejemplo: adulterio. Si un hombre casado tenia sexo con una mujer casada que no
era su esposa, esto era un pecado intencional. Ambos sabían la Ley en lo que respecta
a este asunto, o al menos debían de saberlo porque la prohibición en contra del
adulterio era de conocimiento común. El mismo no era accidental ni era un error, y
ciertamente no era justificable. Por lo que, esto NO estaba cubierto por el sistema de
sacrificio, y la expiación NO podía ser hecha para esto. Esa persona era usualmente
cortada….ejecutada por este pecado. Y, de hecho, la ejecución, por lo general era
apedrear, era considerada matar justificable, y por lo tanto matar sin intención, y la
misma era expiada usando el sistema de sacrificios.
Asi que, ¿qué sucede con aquellos que no podían hacer expiación de sacrificio por sus
pecados, porque los pecados que ellos cometieron eran clasificados como intencional?
Ellos eran entregados a la otra parte del sistema de justicia de Dios, las maldiciones de
la Ley. TODOS los pecados no intencionados podían ser remediados con el sacrificio
propio….el sistema de sacrificio expiados para ellos…esto era una gran bendición
porque por la gracia de Dios tu pecado podía ser expiado. PERO NINGÚN pecado
intencional podía ser cubierto por el sistema de sacrificio; ahora era cuestión de las
maldiciones de la Ley. Yo no estoy hablando de la Ley en un sentido “difuso”, o de
algún sistema de justicia criminal local. Yo estoy hablando de la Ley Bíblica como es
encontrada en la Torá. Para ser justos, algunos pecados no intencionados si requerían
restauración en adición a un sacrificio si una de las partes estaba lesionadas. Por
ejemplo, si un burro de un hombre se lastimaba una pierna en un hoyo que tú habías
hecho y habías fallado en no cubrirlo. Tú tendrías que hacer un sacrificio de animal en
el Tabernáculo, Y hacer restitución al hombre por la pérdida del burro. Pero, al hacerlo,
tu habías hecho la paz con Dios y justamente compensado la parte perjudicada por tu
error.

Los hebreos sabían que ellos tenían un gran problema aquí. La Torá sencillamente NO
provee un camino para que un Israelita se reconcilie con Dios, una vez ese Israelita
comete ese “gran” pecado. Por lo que, con el tiempo, los escritores de las Tradiciones
judías se quedaron a cargo. Se puede leer en el Talmud toda clase de remedio para
este aparente problema sin solución. Después de todo, ¿Quién quiere cometer uno de
estos grandes pecados, y luego ir por la vida sabiendo que su destino es uno del que
no puedes escapar? Los grandes eruditos y Rabinos hicieron dictámenes de gran
envergadura que decían que el Día de Expiación, Yom Kippur, era lo que cubría (OJO
cubira, no perdonaba) los pecados intencionales; hasta decían que el hacer buenas
obras y/o mostrar arrepentimiento sincero cubría los pecados intencionales.
Jesus es el verdadero liberador del pecado y el UNICO sacrificio que pudo QUITAR Y
BORRAR EL PECADO fue la Cruz, por eso dice San Pablo
Romanos 3:23-25 “…..por cuanto todos han pecado, y se encuentran privados de la
gloria de Dios, pero son justificados gratuitamente por medio de la gracia y mediante la
salvación que es por medio de Jesucristo, a quien Dios pre ordenó como propiciación
por su sangre, mediante la fe, a causa de nuestros pecados cometidos anteriormente”.
Colosenses 2
13Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra
carne, os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos,
14habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra
nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz.
15Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo
público, triunfando sobre ellos por medio de El.…