EL PECADO ORIGINAL

No hay Doctrina peor comprendida por los creyentes que el Pecado Original.

Para entenderlo tenemos que comprender dos cosas:

1) El Primer Pecado

2) La consecuencia de este.

1) El Primer pecado fue de incredulidad, el hombre no le creyó a Dios, le creyó a una
criatura. Esta incredulidad lo llevo (siempre lleva) a la desobediencia, «si no es, para que
obedecer».

Podemos decir que fue el primero y más peligroso de los pecados pues constituyo el
pecado de los pecados, la idolatría del yo, el peor de ellos que es cuando se quita a Dios
del centro y se pone el hombre. Este fue el pecado personal de nuestros primeros padres,
creerle más a la criatura que a Dios.

2) La Consecuencia. Adán y Eva fueron creados llenos de Gracia

«A imagen y semejanza»

Semejanza, proviene el vocablo “similar”, que puede traducirse como “parecido”, y el sufijo
–“anza”, que es equivalente a “abundancia”. Es la característica que nos hace parecer
bastante a otro.

Cuando el hombre peco perdió la Gracia, fuera de la Gracia solo hay pecado. Desde ese
momento toda la descendencia del Hombre nació sin la Gracia y ese nacer sin la Gracia es
lo que llamamos Pecado Original».

Nuestra Imagen de Dios es que somos «espíritu inmortal» y estamos orientados a la Vida
Eterna esto hace al hombre capaz de conocer y de amar, siendo libre al propio Creador y
que por eso tiene dominio sobre la Creación, pues es el único que sabe que existe, esto le
da comunión con el Creador.
Podemos decir: La imagen es que cuando Dios mira al hombre, ve en el su propia imagen.

Semejanza, esta palabra proviene el vocablo “similar”, que puede traducirse como
“parecido”, y el sufijo –“anza”, que es equivalente a “abundancia”. Es la característica que
nos hace parecer bastante a otro.

Te pongo un ejemplo: Cuando te miras en un espejo, este refleja tu imagen. Los que tienes
delante eres tú, es igual a ti, se mueve como tú, PERO no eres tú…así somos de Dios.
Somos imágenes de Él, sin ser El. Lo principal en la imagen es el modelo que se refleja, lo
reflejamos, lo reconocemos, pero no somos el patrón, solo su reflejo

Semejanza, proviene el vocablo “similar”, que puede traducirse como “parecido”, y el sufijo
–“anza”, que es equivalente a “abundancia”. Es la característica que nos hace parecer
bastante a otro.

Siguiendo con el ejemplo del espejo…Si vas a la feria y te mira en la «casa de los espejos”.
¿¿Que ves?? Pues tu imagen, es a ti a quien refleja, pero lo reflejado NO SE PARECE A
TI…luces largo y flaco o gordo con la cabeza pequeña…la imagen perdió la semejanza…la
semejanza depende del reflejo del Patrón.

Por lo tanto, el Pecado Original no es algo con lo que uno nace, es algo CON LO QUE
UNO NO NACE… Me explico:

El nacer fuera de la Gracia nos impide ser Hijos propiamente de Dios, Él no nos reconoce
pues no nos parecemos a Él. Cristo vino a restaurar nuestra «semejanza con la Gracia»,
así como Adán fue desobediente, Jesús viene a ser Obediente. Él va a ser el primero de
los «Obedientes», con su Muerte Redentora (el precio del pecado es la muerte) nos
mereció ser de nuevo Hijos de Dios, nos restauró la «semejanza».
Dios nos puede mirar y reconocerse en nosotros por medio de la Gracia merecida, eso
ocurre cuando nos bautizamos y la Gracia retorna a nosotros por el Poder del Espíritu
Santo, entonces nos sumergimos en la vida Trinitaria y Dios nos reconoce plenamente
como hijos suyos ya que nos parecemos de nuevo a Él.

Este es el Segundo Nacimiento. El primero de nuestras madres, vivos en la carne, pero
muertos en el espíritu. El Segundo nacemos de lo alto cuando la Gracia retorna a nuestra
humanidad, esto es lo que Jesús le dijo a Nicodemo: «Si no naces del Agua y del Espíritu
no puedes ver el Reino de Dios» y por esta misma razón el Gran Mandamiento de la Iglesia
es el «Id a bautizar a todas las Naciones».

Jesús cancelo la deuda del hombre con Dios siendo El, el UNICO hombre totalmente
obediente en toda la historia, Él fue lo que debió de haber sido Adán. Esta obediencia le
costó la Cruz. Muriendo en la Cruz dio la posibilidad de que el hombre siendo en el
obediente de nuevo a los ojos de Dios por la justificación recibiera la Gracia perdida…

Esto es una cuestión de Pactos. Todo pacto se hace con Sangre. En Israel en el primer
pacto de Dios la sangre brotaba del prepucio del niño en la circuncisión y lo hacía miembro

del Pacto Antiguo. En este Pacto Nuevo, la sangre el derramo Jesús. Él es el que tiene el
pacto con Dios y por eso es un pacto eterno. Nosotros entramos al pacto de Jesús con el
Padre por medio del Bautismo (igual que los judíos estaban por medio de la circuncisión).
Cuando nos bautizamos la Gracia que habíamos perdido regresa a nosotros cuando el
Espíritu Santo desciende sobre nosotros en este sacramento, y al venir la Gracia a
nosotros, salimos del pecado.

Jesús nos lo mereció en la cruz, pero yo tengo que buscarlo. Si fuera así de automático
todos fuéramos salvo no importa lo sinvergüenza que fuéramos y eso no es justicia de
Dios.

Esta es la mejor definición de pecado original que he visto:

Romanos 5, 12-19:

“12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte,
así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 13 Pues antes de la ley,
había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.14 No
obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la
manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. 15 Pero el don
no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los
muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de
un hombre, Jesucristo. 16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó;
porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don
vino a causa de muchas transgresiones para justificación.17 Pues si por la transgresión de
uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que
reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
18 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de
la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.19
Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos
pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

También nos dice el Antiguo Testamento:

– -“He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.” (Salmo 51,5)

– «Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron hablando mentira desde que
nacieron» (Salmo. 58,3 )

– «2 Son gente pervertida, hacen cosas infames, ya no hay quien haga el bien. 3.Se asoma
Dios desde el cielo, mira a los hijos de Adán, para ver si hay alguno que valga, alguien que

busque a Dios. 4. Pero todos se han descarriado, y se han corrompido juntos. No queda ni
un hombre honrado ni uno de muestra siquiera.» Salmos, 53

Nos dice San Pablo:

– “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;11 No hay quien entienda, No hay quien
busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo
bueno, no hay ni siquiera uno. Y “23, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la
gloria de Dios,” Rom. 3:10-12

– “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Segundo, todos los
hombres están ya bajo sentencia de condenación; separados de la gracia salvadora de
Dios, están condenados desde el momento en que existen véase;» Romanos 3:23:

En el mundo del espíritu solo hay dos condiciones o estas en la Gracia o está fuera de ella,
estar fuera de ella se llama pecado. Es como dos colores, blanco o negro, no existe el gris.
Si el hombre perdió la Gracia, no la posee y no puede el mismo restituirla, y si el hombre no
la tiene, no la puede transmitir a sus generaciones. Sus generaciones nacen sin la gracia y
por lo tanto en pecado.

Por lo tanto la Doctrina de que el hombre no nace en pecado es pagana, sin apoyo bíblico
alguno. Es el hombre que rehúsa escuchar la palabra de Dios, e intenta reemplazarla con
la palabra de hombres

Ya desde antiguo estaba esta Doctrina en la Iglesia.

Nos habla de ella San Ireneo, obispo de Lyon (siglo II), en su controversia con algunos
gnósticos dualistas, ​ Tertuliano, Cipriano, Ambrosio, San Agustín de Hipona (354-430)
también otros Padres de la Iglesia lo enseñaron en los primeros Siglos.

Esta Doctrina católica con respecto al pecado original se declaró en el concilio de Cartago
y se precisó posteriormente en el concilio de Trento.

Nos dice el Catecismo de la Iglesia:

404 ¿Cómo el pecado de Adán vino a ser el pecado de todos sus descendientes? Todo el
género humano es en Adán sicut unum corpus unius hominis («Como el cuerpo único de
un único hombre») (Santo Tomás de Aquino, Quaestiones disputatae de malo, 4,1). Por
esta «unidad del género humano», todos los hombres están implicados en el pecado de

Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo. Sin embargo, la transmisión del
pecado original es un misterio que no podemos comprender plenamente. Pero sabemos
por la Revelación que Adán había recibido la santidad y la justicia originales no para él solo
sino para toda la naturaleza humana: cediendo al tentador, Adán y Eva cometen un pecado
personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, que transmitirán en un estado
caído (cf. Concilio de Trento: DS 1511-1512). Es un pecado que será transmitido por
propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana
privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado
«pecado» de manera análoga: es un pecado «contraído», «no cometido», un estado y no
un acto.

Esta es nuestra Fe milenaria en la que nacimos y en la que perseveramos. Amen