LA EUTANACIA

LA EUTANACIA.

«MORIR DIGNAMENTE»

Nota para los que jamás entienden nada: acá hablo de la Eutanasia, no de alguien
perturbado mental que se suicida, etc. Hablo de quien n lucidamente va a un hospital
buscando que el quiten la vida «legalmente».

Estos son tiempos de angustia como lo dijo el Señor en San Mateo 24 «21.Porque habrá
entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el
presente ni volverá a haberla.»

Tiempos que parecería, a quien no conozca la promesa, de que
» 22. sí aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los
elegidos se abreviarán aquellos días.» Mateo, 24; de que el «otro» ha ganado la pelea.

A donde quiera que uno vuelve la cabeza solo ve disparate, locura, irrealismo dominándolo
todo. ¿Qué propósito tienen de común todas estas cosas? ofender a Dios y llevar al
hombre a su perdición a una velocidad atroz. El mundo es un tren que va sobre líneas
marcadas a una velocidad cada vez más rápida, pero que ha perdido el control o el
maquinista ha enloquecido y que al final de esa vía establecida para dar dirección al Tren
solo puede encontrar el desastre, una tremenda catástrofe para los que van en el tren y
para los que esperan pacíficamente al final de la línea.

Cada día sale un horror nuevo que ya con todo lo que se ha visto no nos causa asombro.
En un mes sagrado para nosotros (el mes del Sagrado Corazón) e infame para el mundo,
me reservo el porqué, ustedes lo saben (y no es coincidencia) se está dando de nuevo la
batalla por la eutanasia que ya gano la antaño ultracatólica España y ahora nos las están
vendiendo envuelta en papel de regalo y con la etiqueta «Morir dignamente», la eutanasia.

Hoy buscando noticia sobre el desastre ocurrido en la playa pase por un conocido canal
«chatarra» hispano (jamás lo sintonizo) donde había un programa exaltando esta ofensa al
creador y entrevistaban a una infeliz persona mayor que decía que batallaría hasta el final
para que la dejaran «morir dignamente» (y lo logro en otro país) «para ir a encontrarse con
Dios». ¿Que catequesis hemos dado? Sera que el «enemigo de lo santo» ha sido mejor
catequista que nosotros? ¿o será que está pasando “lo que tiene que pasar”?

El que le cambien el nombre no cambia la ofensa, La única muerte digna que hay es la de
morir en la Gracia de Dios, así lo han hecho todos nuestros ancestros sin las comodidades

y analgésicos que hoy existe para paliar el dolor y que la persona no sufra. llámenle como
le llamen eso es suicidio y el suicidio ayer y hoy es de cobardes. Es el hombre asumiendo
el papel de Dios y olvidándose de Él. Ya decidimos cuando nuestros hijos deben nacer, ya
decidimos si un hijo NO debe nacer, ya decidimos crear vida humana en un laboratorio
fuera del plan de Dios, ya decidimos que sexo quiero tener según tenga el día y ahora
vamos a decir cuando quiero morir.

Esta son las incongruencias de satanás, si tratas de tirarte de un puente es suicidio y te
ingresan en un hospital de dementes y en algunos lugares eres penado, pero el que quiere
hacer eso mismo asumiendo el lugar de Dios se le aplaude.

Ya esa pobre señora que batallo tanto para morirse debe de saber que la engañaron como
a Adán y Eva, pero como ellos se ha dado cuenta demasiado tarde. Esto trae confiar en las
promesas fáciles del mundo, es el coger el camino corto y ancho que lleva a la perdición.

Esta pobre señora y los promotores del aborto (dentro de poco veremos «católicos por la
muerte digna») parece que no conoció esta frase del Señor «10 El ladrón no viene sino para
hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia.” Juan 10:10: 10. El que escoge esa vía lucidamente e imbuido por la moda de
satanás y sus acólitos no encontrará vida en abundante, no vera a Dios, no vera a Dios y
tendrá un problema más grande (y sin solución) del que pretendió alejarse en la tierra. En
el reino de la muerte no hay «Muerte digna», solo hay muerte en abundancia y eterna.

Nos enseña esa Iglesia tan perseguida por los enemigos de Dios porque somos una
«piedra en sus zapatos»:

2280 Todo el mundo es responsable de su vida ante Dios, que se la ha dado. Es Dios

quien sigue siendo el Amo soberano de la vida. Estamos obligados a aceptar la vida con
gratitud y preservarla para su honor y la salvación de nuestras almas. Somos mayordomos,
no dueños, de la vida que Dios nos ha confiado. No es nuestra para deshacernos de ella.

2281 El suicidio contradice la inclinación natural del ser humano a preservar y perpetuar

su vida. Es gravemente contrario al amor justo a uno mismo. Asimismo, ofende el amor al
prójimo porque rompe injustamente los lazos de solidaridad con la familia, la nación y otras
sociedades humanas con las que seguimos teniendo obligaciones. El suicidio es contrario
al amor por el Dios vivo.

2282 Si el suicidio se comete con la intención de dar ejemplo, especialmente a los

jóvenes, también adquiere la gravedad del escándalo. La cooperación voluntaria en el
suicidio es contraria a la ley moral.

1859 El pecado mortal requiere pleno conocimiento y consentimiento. Presupone el

conocimiento del carácter pecaminoso del acto, de su oposición a la ley de Dios. También
implica un consentimiento suficientemente deliberado para ser una elección personal. La
ignorancia fingida y la dureza de corazón no disminuyen, sino que aumentan, el carácter
voluntario del pecado.

Cierta vez Jesús acaba de sanar a un endemoniado. Las multitudes piensan que podría ser
el Mesías, pero los fariseos dicen que el mismo diablo expulsa a los demonios. Entonces
Jesús responde: “La blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada” (San Mateo 12,
31). Repite su advertencia: “A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del
Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será
perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”.

Pedro podía negar a Jesús, Tomás podía dudar de él y Pablo podía perseguir a sus
seguidores, pero ellos podían ser perdonados. Pero la “blasfemia contra el Espíritu” no se
puede perdonar, ahora ni en ningún momento en el futuro. Este es el “pecado
imperdonable”.

Todo pecado que atenta contra la soberanía de Dios y quiere ocupar su lugar (el pecado
del demonio) es pecado contra el Espíritu Santo que es el Santificados y cuya función es
santificar.

El pecado imperdonable es rechazar la oferta de salvación del Espíritu Santo y morir en tal
estado de rechazo. Entonces ha rechazado el único perdón que Dios puede ofrecerle.

Satanás es muy real. Asesina y miente (Juan 8, 44). Acusa al pueblo de Dios (Job 1, 9-11),
resiste a los piadosos (Zacarías 3, 1; Mateo 13, 38-39) y nos tienta a pecar (1 Crónicas 21,
1; Mateo 4, 1). Tiene poder sobre los incrédulos (Hechos 26,18; 2 Corintios 4, 3-4). Es
“como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5, 8).

¿Muchos se preguntarán “Y que puedo yo hacer ante esto?» La respuesta es antigua y la
misma, predicar, informar; que es una forma de predicación moderna. Ya el Señor nos lo
dejo dicho por boca del profeta Ezequiel:

«17 Hijo de hombre, te he puesto como un vigía para la casa de Israel: si oyes una palabra
que salga de mi boca, inmediatamente se lo advertirás de mi parte. 18.Si le digo al
malvado: ¡Vas a morir! y si tú no se lo adviertes, si no hablas de tal manera que ese
malvado deje su mala conducta y así salve su vida, ese malvado morirá debido a su falta,

pero a ti te pediré cuenta de su sangre. 19.En cambio, si se lo adviertes al malvado y él no
quiera renunciar a su maldad y a su mala conducta, morirá debido a su falta, pero tú habrás
salvado tu vida.» Ezequiel, 3.

Hoy cuando nadie quiere escuchar es cuando más debemos de hablar, nadie puede llegar
al Trono de Dios y decir «nadie me lo dijo, no lo sabía», eso sería condenación para los que
callan,

Hermano, no hay «Muerte digna» por medio de la eutanasia, no te dejes engañar, la única
muerte digna es la de San José «entre Jesús y María» no entre demonios de fiesta «porque
le ganaron una a Dios”.

Que San José nos asista con una buena muerte en Cristo su hijo. Amen