MAGISTERIO DE LA IGLESIA Y ADORACION

“Qui vos audit me audit”, “Quien a ustedes escucha a mi me escucha”. (Lc
10,16).

Es fundamental para el católico de hoy conocer con solidez qué es el
Magisterio de la Iglesia, sus categorías y qué tipo de fidelidad se le debe, así
no se peca de desobediencia ni deuna autoridad indebida.

Tomando como fuente el libro III del Código de Derecho Canónico, el
magisterio de la Iglesia, en primer lugar, es el oficio conferido por Cristo a los
Apóstoles y a sus sucesores de custodiar, interpretar y proponer la Verdad
Revelada con su autoridad y en su nombre; en segundo lugar, es el conjunto
de enseñanzas dadas en el ejercicio de ese oficio. Se dice que es un magisterio
auténtico porque ha sido instituido por Cristo, y vivo, porque tiene la
permanente asistencia del Espíritu Santo. “El que a vosotros oye, a Mí me
oye” (Lc 10,16).

El magisterio de la Iglesia (latín Magisterium Ecclesiae) es la expresión con que
la Iglesia católica se refiere a la función y autoridad de enseñar que tienen
el papa (magisterio pontificio) y los obispos que están en comunión con él.

Dice el Catecismo de la Iglesia católica: «El oficio de interpretar auténticamente
la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al magisterio vivo
de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo» (DV 10), es decir, a los
obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma.» (nro 85).

Dentro del magisterio eclesiástico se distinguen:

  • El magisterio solemne (o extraordinario): es ejercido por un concilio
    ecuménico o por el papa cuando define ex cathedra una doctrina de fe.
    Según la doctrina católica, el magisterio solemne es infalible (no puede
    contener error) e incluye las enseñanzas excathedra de los papas y de
    los concilios convocados y presididos por él.
  • El magisterio ordinario: también llamado magisterio ordinario y
    universal, es el ejercido habitualmente por el papa y por los obispos que
    se hallan en comunión con él en sus respectivas diócesis; también por
    los concilios en cuestiones de índole pastoral (que no involucran
    enseñanzas infalibles), y por las conferencias episcopales.

Aunque se insta a los fieles católicos a creer y proclamar no solo el magisterio
solemne, sino también el magisterio ordinario, cabe que decisiones ulteriores
del magisterio alteren o contradigan el contenido anterior de este último.

Dice el Código de Derecho Canónico: Se ha de creer con fe divina y católica
todo aquello que se contiene en la palabra de Dios escrita o transmitida por
tradición, es decir, en el único depósito de la fe encomendado a la Iglesia, y que
además es propuesto como revelado por Dios, ya sea por el magisterio solemne
de la Iglesia, ya por su magisterio ordinario y universal, que se manifiesta en la
común adhesión de los fieles bajo la guía del sagrado magisterio; por tanto,
todos están obligados a evitar cualquier doctrina contraria. (Canon 750, libro
III)
La obligación del fiel católico es creer y defender activamente todo lo que
enseña el magisterio eclesiástico sagrado, «con la plenitud de su fe», y también
lo que enseña el magisterio ordinario, pero con un grado menor. Puede leerse
en los Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de
Jesús (jesuitas):
Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer
que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina, creyendo que entre Cristo
nuestro Señor, esposo, y la Iglesia su esposa, es el mismo espíritu que nos
gobierna y rige para la salud de nuestras ánimas, porque por el mismo Espíritu
y Señor nuestro, que dio los diez Mandamientos, es regida y gobernada
nuestra Santa Madre Iglesia. 1 ​

Ignacio de Loyola, Ejercicios espirituales, 365

Según el teólogo jesuita Javier Melloni, estas palabras no significan negar la
realidad por sometimiento a una autoridad externa, sino ser capaz de

renunciar a creer que se tiene la verdad absoluta. Según el espíritu ignaciano,
se trata de un complemento de las reglas de discernimiento: es signo de estar
animado por el buen espíritu poner en cuestión las propias evidencias si éstas
conducen a romper la comunión con la Iglesia. 2 ​

Dogma
Es una verdad contundente, coherente y vinculada con las otras verdades de la
revelación, confirmada por el Magisterio de la Iglesia, que obliga a ser creída y
aceptada por todos los cristianos.
Se define un dogma, cuando la totalidad del Pueblo de Dios (fieles, sacerdotes
y obispos) cree con firmeza en una verdad esencial de nuestra fe, siempre y
cuando el Magisterio de la Iglesia la confirme, iluminado por el Espíritu Santo,
como una verdad contundente, coherente y vinculada con las otras verdades
de la Revelación.
Algunos dogmas en los que creemos como verdad revelada por Dios son la
Inmaculada Concepción de María y la presencia real de Jesucristo en la
Eucaristía.
Los dogmas son luces en el camino de nuestra fe, lo iluminan y lo hacen
seguro. Si tenemos una vida recta, cercana a Dios, nuestro corazón y nuestra
inteligencia estarán abiertos a aceptar estos dogmas de fe y nos adheriremos a
ellos con gusto.
Se pueden presentar problemas nuevos y situaciones difíciles, pero la Iglesia
siempre encontrará una respuesta en su tesoro de sabiduría divina.

PUEDE EQUIVOCARSE EL MAGISTERIO?
Como ya dijimos, la Iglesia, por especial asistencia de Dios, es infalible, sin
posibilidad de error en su enseñanza cuando proclama solemne y
universalmente la verdad en materia de fe y moral, ya que tiene asegurada la
presencia y asistencia del Espíritu Santo.
Esta infalibilidad se ejerce de varias maneras:
El Papa goza de esta infalibilidad cuando, como Pastor y Maestro supremo de
todos los fieles, proclama en forma solemne y definitiva una verdad de fe o de
moral. Entonces decimos que el Papa habla ex-cáthedra.
El Colegio episcopal, integrado por los obispos, también goza del carisma de
infalibilidad cuando ejerce su magisterio en unión con el Papa, sobre todo
cuando participa en un concilio ecuménico.
La constitución Dei Verbum queda claramente expresado: «El Magisterio no
está por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, para enseñar
puramente lo transmitido, pues por mandato divino y -con la asistencia del
Espíritu Santo, lo escucha devotamente, lo custodia celosamente, lo explica
fielmente; y de este depósito de la fe saca todo lo que propone como revelado
por Dios para ser creído».

No habrá otra revelación

Dice el Catecismo de la Iglesia:

66 «La economía cristiana, como alianza nueva y definitiva, nunca pasará; ni
hay que esperar otra revelación pública antes de la gloriosa manifestación de
nuestro Señor Jesucristo» (DV 4). Sin embargo, aunque la Revelación esté
acabada, no está completamente explicitada; corresponderá a la fe cristiana
comprender gradualmente todo su contenido en el transcurso de los siglos.

67 A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas «privadas», algunas
de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin
embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de «mejorar»
o «completar» la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más
plenamente en una cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la
Iglesia, el sentir de los fieles (sensus fidelium) sabe discernir y acoger lo que en
estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a
la Iglesia.

La fe cristiana no puede aceptar «revelaciones» que pretenden superar o
corregir la Revelación de la que Cristo es la plenitud. Es el caso de ciertas
religiones no cristianas y también de ciertas sectas recientes que se fundan en
semejantes «revelaciones».

DERECHO CANONICO.

El derecho canónico (del griego κανον kanon, para regla, norma o medida) ​ es
una ciencia jurídica que conforma para estudiar y desarrollar la regulación
jurídica de la Iglesia católica. Bajo esta definición hay tres conceptos su
finalidad, su carácter jurídico y su autonomía

La Iglesia católica está dotada desde sus inicios de una organización propia y de
un ordenamiento jurídico específico. Este sistema de derecho es comúnmente
conocido como derecho canónico, haciendo alusión a una de sus principales
fuentes normativas: los cánones o acuerdos conciliares.
El derecho canónico constituye un ordenamiento jurídico. Cuenta con sus
propios tribunales, abogados, jurisprudencia, dos códigos completamente
articulados e incluso con principios generales del derecho.

Los cánones de los concilios se complementan con decretos papales, y juntos
se recogen en recopilaciones como el Liber Extra (1234), el Liber Sextus (1298)
y las Clementinas (1317). Entre 1140 y 1142 Graciano redactó la Concordia
discordantium canonum, más conocida como Decreto de Graciano, una obra

que trata de conciliar la masa de cánones existentes desde siglos anteriores,
muchos de ellos opuestos entre sí.
Posteriormente, se formó una colección denominada Corpus Iuris Canonici,
que incluía las seis principales obras canónicas oficiales y particulares,
compuestas entre 1140 y 1503, que fue aplicada hasta la promulgación
del Código de Derecho Canónico de 1917.

En el siglo XX se inicia un proceso de codificación formal por medio de
recopilación del ya extenso cuerpo de normas que era complejo y difícil de
interpretar. Aunque la recopilación del derecho positivo vigente comenzó en el
pontificado de San Pío X, el primer Código de Derecho Canónico se promulgó
por Benedicto XV en 1917. Este hecho es considerado el acontecimiento
intraeclesial más importante de este pontificado, porque el Código se
constituyó como un elemento básico de la organización de la Iglesia católica.

El Código de Derecho Canónico (Codex Iuris Canonici en latín) que rige
actualmente fue promulgado por el papa Juan Pablo II el 25 de enero de 1983,
derogando al entonces vigente, el pío-benedictino de 1917. Consta de siete
libros, que tratan (en orden) de los siguientes asuntos: normas generales, el
pueblo de Dios, la función de enseñar de la Iglesia, las funciones de santificar a
la Iglesia, los bienes temporales de la Iglesia, las sanciones en la Iglesia y los
procesos.

Este código de derecho canónico solo estaba en vigor para la Iglesia
católica de rito latino. En el ámbito de las Iglesias Católicas sui iuris de ritos
orientales se comenzó la codificación en 1917, pero no se llegó a terminar; solo
se promulgaron algunas partes antes de la convocatoria del Concilio Vaticano
II. Una vez promulgado el Código latino en 1983, se comenzó una nueva
codificación oriental que terminó en 1990, promulgando el Código de los
Cánones de las Iglesias Orientales (Codex Canonum Ecclesiarum

“Nadad y Abihu, hijos de Aarón tomaron cada uno su incensario, pusieron
fuego en ellos y luego de echar incienso encima ofrecieron ante Yahvé un
fuego profano que el no les había mandado.En ese momento salio de la
presencia de Yahvé un fuego que los devoro”

 
 
Un gran mal se ha infiltrado en el Pueblo de Dios, entre “los que siguen al
Cordero a donde quiera que va” y son las seudos Iglesias que con apariencia
de enseñar la verdad sobre el reino, en realidad son negocios personales en
competencia con todo aquel que les pueda restar miembros (léase diezmos y
ofrendas) y  el mal mayor es que han implantado una falsa adoración basada
en la emotividad y un culto tremendamente egoísta y personal que no esta
acorde con la tradición bíblica ni con la adoración celestial. Estas falsas
iglesias están confundiendo al creyente e infiltrándose como Nueva Era
disfrazada de cristianismo,  ofreciendo como en el caso de Naddad y Abihu
un fuego profano que el señor no ha pedido y que tendra el mismo efecto
espiritual. A estos hermanos que han caído en esa trampa va dirigido este
pequeño artículo para que como  el ciego de Siloe,  abran sus ojos y puedan
ver.    
 
Muchos cristianos son arrastrados dominicalmente a “Servicios Religiosos”
que si bien son de utilidad al creyente no es el culto solemne y litúrgico que
el Pueblo de Dios le ha tributado al Altísimo por siempre. Aclaremos que es
un Servicio Religioso.
Servicio Religioso es un acto que ofrece la Iglesia EN BENEFICIO de sus fieles,
por lo tanto es un acto humano que redunda en bien del que asiste pero que
NO es en absoluto un culto al  Dios Vivo. En un Servicio Religioso ofrecemos
cantos, oraciones,  alabanzas y adoración, se recibe sanación y enseñanza,
todo esto esta bien, pero ni tu oración, ni tú alabanza, ni tú adoración  le dan
un átomo de gloria a Dios. Tu oración, tu alabanza, tu adoración solo son
buenas para ti, para el creyente,  pues todo eso te hace crecer en espíritu y
recibir bendiciones, pero de nuevo, el UNICO beneficiado es el creyente, con
esto no le estamos dando un culto al Dios vivo donde  El se regocije, máximo
cuando podemos estar en pecado…
 

Que es la Adoración?

La Enciclopedia Católica la describe magistralmente como:
 
“En el más estricto sentido, es un acto de religión ofrecido a Dios en
reconocimiento de su suprema perfección y dominio, y de la dependencia que
de El tienen las creaturas; en un sentido menos estricto, la reverencia mostrada
a cualquier persona u objeto que posee inherentemente o por asociación un
carácter sagrado o un alto grado de excelencia moral. La creatura racional,
levantando la vista hacia Dios, a quien la razón y la revelación muestran ser
infinitamente perfecto, no puede, en derecho y justicia mantener una actitud
de indiferencia.. Esta adoración requerida por Dios, y dada exclusivamente a El
como Dios, es designada por los griegos como latreia (latinizada, latria), siendo
la palabra Adoración la mejor traducción que nuestra lengua permite.
Adoración difiere de otros actos de culto, tales como la súplica, confesión de los
pecados, etc., en que su formalidad consiste en un auto humillación ante el
Infinito y en devoto reconocimiento de su trascendente excelencia. En el
Apocalipsis V, 11,12 se da un excelente ejemplo de adoración: «Vi y oí la voz de
muchos ángeles en derredor del trono, y de los vivientes y de los ancianos; y era
su número de miríadas de miríadas y de millares de millares, que decían a
grandes voces: Digno es el Cordero, que ha sido degollado, de recibir el poder,
la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la bendición. Y los
cuatro vivientes respondieron: Amén. Y los ancianos cayeron de hinojos y
adoraron.» El precepto revelado de adorar a Dios fue pronunciado a Moisés en
el Sinaí y reafirmado en las palabras de Cristo: «Al Señor tu Dios adorarás, y a El
solo darás culto» (Mat, IV, 10).
El elemento primario y fundamental en la adoración es un acto interior de la
mente y la voluntad; la mente percibiendo que la perfección de Dios es infinita,
la voluntad ordenándonos resaltar y dar culto a esta perfección. Sin alguna
medida de esta adoración interior «en espíritu y en verdad» es evidente que
cualquier muestra externa de culto divino sería mera pantomima y falsedad.
Pero igualmente evidente es que la adoración sentida dentro buscará expresión
hacia fuera. La naturaleza humana demanda expresión de algún tipo para sus
estados de ánimo espirituales y emocionales; y a este instinto por la auto
expresión se debe todo nuestro aparato de habla y expresión corporal. Suprimir
este instinto en la religión sería tan falto de razón como reprimirlo en cualquier
otra provincia de nuestra experiencia. Más aún, haría atroz daño religioso
reprimir su tendencia a manifestaciones externas, ya que la expresión externa
reacciona sobre el sentimiento interior acelerándola, reforzándola y

manteniéndola. Como enseña Santo Tomás: «es connatural para nosotros
pasar de los signos físicos a la base espiritual en que se apoyan”
 
Como dice la Enciclopedia Católica la ADORACIÓN conlleva dos actos, uno
interno y otro externo, sin el acto interno de  “percibir la perfección de Dios y
someternos a ella en asombro” el acto externo (las posturas, el culto) es
vano.
Nuestros hermanos protestantes en una forma bastante banal solo catalogan
como adoración los actos externos, privando al creyente de la raíz santa de la
verdadera Adoración y condenado como adoración falsa lo que es
simplemente respeto..
Un web protestante que acabo de consultar dice de la Adoración  esto

“Acto mediante el cual se expresa reverencia, respeto, honor, amor y
obediencia a Dios. En el Antiguo Testamente se utiliza la palabra SHACHAH
para indicar esa actitud, con la connotación de “postrarse “arrodillarse”,
“inclinarse”. En el Nuevo Testame”, nto el término es PROSKUSNEO, que es
reverenciar a una persona. Usualmente el adorante baja “la cabeza hacia el
suelo”

Como ven estos hermanos se están fijando y juzgando la actitud externa,
esto crea una generación de creyentes superfluos y vanos, cayendo en la
misma “religiosidad” que tanto critican.
 
Que es Adoración?  La Palabra hebrea para Adoración es shajah  y la palabra
para “Honrar” es  “hadar”,  sin embargo siendo distintas y significando cosas
distintas tienen la misma raíz, solo que Shajah significa “reconocimiento de
autoridad y sumisión total en quien reconocemos esto” ..mientras que
“Hadar” es un comportamiento de reconocimiento sin la sumisión total en el
sentido espiritual así que podemos estar honrando sin estar  adorando…que
hace la diferencia?? Lo que tú tienes en el interior! PARA QUE EXISTA

ADORACIÓN  TIENES QUE  SOMETERTE A QUIEN TE RINDES SI NO TE
SOMETES TOTALMENTE NO HAY ADORACIÓN HAY HONRA.
 
 La raíz griega de la palabra verdad es “ALETHEIA”, y esta es la palabra que
uso Jesús cuando dijo: “Y conoceréis la verdad y los hará libres”. Esta es la
primera característica que Jesús menciono, ser  cristiano  es  conocer la
Verdad y ser libres en ella.
 
El precepto revelado de adorar a Dios fue pronunciado a Moisés en el Sinaí y
reafirmado en las palabras de Cristo: «Al Señor tu Dios adorarás, y a El solo
darás culto» (Mat, IV, 10).  Pero esta adoración de Israel estuvo asociada a
una Liturgia visible, “prefigura de cosas celestes” (según San Pablo en
Hebreos 9), la Adoración de Israel era solamente figura, nosotros tenemos la
realidad. Nuestra Liturgia de Adoración tiene su origen y desciende del  cielo,
es una realidad celestial que la Iglesia refleja en la Solemnidad del Culto y
que es revelada en el Evangelio celestial que es el  Apocalipsis.En  el
Apocalipsis V, 11,12 se da un excelente ejemplo de adoración:
«Vi y oí la voz de muchos ángeles en derredor del trono, y de los vivientes y de
los ancianos; y era su número de miríadas de miríadas y de millares de millares,
que decían a grandes voces: Digno es el Cordero, que ha sido degollado, de
recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la
bendición. Y los cuatro vivientes respondieron: Amén. Y los ancianos cayeron de
hinojos y adoraron.»
 
El mismo Apóstol San Pedro nos habla en su Epístola de la verdadera
Adoración Mesiánica en I San Pedro 2,5:
 
«también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual
para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios
por medio de Jesucristo» (1 Pedro
En el Mesías somos acreedores por el Espíritu Santo de
ofrecer SACRIFICIOS espirituales especiales exclusivamente aceptables ante

Dios. Nadie más tiene la capacidad de presentar tal ofrenda de adoración y
alabanza, solo Cristo. Hermano quiero dejar esto claro, sin SACRIFICIO NO
HAY VERDADERA ADORACIÓN. Verdaderamente sufro cuando veo en TV los
cultos Protestantes donde creen dar al Creyente una adoración que no es
mas que  enseñanza, una alabanza que no es mas que música buena, o
regularmente buena..como se engaña al creyente de tal manera,? eso no es
adoración es un mero culto humano donde solo se entretiene al creyente
haciéndolo a el centro de un culto banal y vació.  
La Congregación es importante, la Adoración Mesiánica no la puede alcanzar
separadamente un individuo o agrupación general de seres humanos. Estos
son algunos pasos de la Adoración nueva:
1)      Convocatoria de verdaderos creyentes llenos del Espíritu, invitados a
formar parte de un cuerpo local sometido en autoridad.
2)      La humillación de estos creyentes integrantes del cuerpo reconociendo
que como simple seres humanos no son dignos y no poseen capacidad
para adorar. Al alabar al Mesías el cuerpo de creyentes es llenado de El,
de la presencia del Mesías, Por medio de la Gracia
3)      Manifestación sacrificial del Mesías por medio del Espíritu, la verdadera
alabanza y la verdadera adoración  se da en “Espíritu y en Verdad” por la
unción del Espíritu Santo y la realidad del Sacrificio único de Cristo que
nos une a las realidades espirituales,  el altar unido al Trono de Dios por
medio de la UNICA Mediación de Jesús Sacerdote, esta es la verdadera
adoración, la única adoración que Dios acepta..no la que damos nosotros
pecadores,  La que le da su Hijo Perfecto que nosotros le ofrecemos.
En la adoración de Israel se unían la Intercesión del Sumo Sacerdote, el
Nombre Santo de Dios y el Cordero Sacrificado (prefigura de lo que habría de
venir) En la Adoración Mesiánica los nombres del Santo de Israel y del
Cordero son claramente glorificados en el ÚNICO SACERDOTE JESÚS, sin estos
elementos no hay verdadera adoración
El significado de la adoración
El Antiguo Testamento  nos presenta varios modelos de adoración. Uno de
los más claros se encuentra en Isaías 6:1-8, donde el profeta relata la visión
de una escena de adoración celestial. Este pasaje nos presenta un programa,
inclusive una orden de adoración.
El capítulo comienza con la visión de Dios en su trono celestial y en su

entorno reinan la belleza, el poder, la majestad y la reverencia. Aquí se nos
enseña el por qué de nuestra adoración: es la respuesta a la presencia divina
y a su llamado a adorar.

Los salmos –los textos de alabanza y adoración tradicionales de Israel– nos
muestran el cómo de la adoración: con gozo y reverencia. Esta idea se repite
una y otra vez con frases tales como «Venid, aclamemos alegremente al
Señor …. Venid, adoremos y postrémonos» (Salmo 95:1, 6).
No es fácil encontrar el equilibrio entre el gozo y la reverencia en la
adoración.  Nuestras Eucaristías  a menudo enfatizamos uno en detrimento
del otro. Se nos hace difícil hallar la forma de combinar los dos. Nos cuesta
ser reverentes y al mismo tiempo alegres. Pero eso es lo que Dios nos pide
cuando le adoramos.  Hemos confundido solemnidad con tristeza y gozo con
bulla.

La Biblia también presenta la adoración como una actividad integral. Los
adoradores deben acercarse a Dios con su ser entero es por eso que la
Liturgia cuenta con gestos, posturas, incienso que se huele, campanas que 
nos llaman. La adoración bíblica requiere del espíritu, la mente y los sentidos.
Según Isaías 6, la adoración incluye la vista, el oído, el olfato y el tacto. Este
mismo es el concepto de las Iglesias Católicas Orientales, los latinos no
habremos reducido la Liturgia a un simple acto cultual de donde hemos
separado el Espíritu ???
 
La adoración también es un acto Comunitario dado a Dios como un grupo de
creyentes. Esto implica una dimensión vertical y otra horizontal tal como la
Cruz que nos une al cielo . En la adoración, a menudo interactuamos con las
personas de manera limitada; sin embargo, la verdadera adoración debe
acercarnos no sólo a Dios sino también a los otros creyentes. Es un falso
concepto de adoración el de una multitud junta pero aislada en una oración
personal (a veces a Gritos pero personal)  el creyente le grita al techo su
alabanza y sus peticiones, eso no es lo que nos muestra el Apocalipsis donde
se muestra a la  Congregación Celestial adorando al unísono y coralmente  al
Cordero y al que esta sentado en el Trono. Debido a que nuestras iglesias son
cada vez más grandes y multiculturales esto representa un desafío, pues cada
grupo desea expresar la adoración a su manera y en ningún modo podemos
perder nuestra catolicidad por individualidad.

Cuando nos reunimos a adorar, necesitamos saber a quién estamos rindiendo
culto. La adoración no es para nosotros mismos. La adoración es para Dios y a
Dios. Es una actividad centrada en la divinidad, totalmente enfocada en él
(ver Salmo 9:1, 2). No venimos principalmente a adorar para recibir
bendiciones, para aprender algo, o para estar en comunión fraterna: el
propósito principal de la adoración es venir a Dios, darle gloria y hablar de
sus proezas.  Este es uno de los errores mas grandes del Protestantismo el
haber reducido sus cultos a una especie de “seguro social divino” a donde
asistimos a ver “que nos cae”.Eso TAMPOCO es adoración.
La adoración es, por lo tanto, una experiencia en comunidad: Dios inicia un
llamado a la adoración y los adoradores le responden.
Para que haya adoración, la actividad debe ser  un interactuar para ambas
partes. En el l Salmo 19 lo expresa con claridad: «Sean gratos los dichos de mi
boca y la meditación de mi corazón delante de ti» (vers.14). Sin embargo, en
nuestra adoración, ¡cuantas veces vemos que aun los católicos  nos
esforzamos por agradar a la congregación y así  vemos que el coro no canta
para el Señor ni sus alabanzas, sino para animar la Congregación..estamos
perdiendo la Adoración apostólica hermanos!
 
El significado en la adoración está dado por símbolos, tales como la Liturgia
Eucarística, la Liturgia Sacramental la Proclamación de la Palabra, la oración,
la música, la arquitectura, etc. Todos son «signos» que ayudan a dar
significado a la adoración y deberían contribuir a que la misma sea relevante.
 

Las formas de adorar
El gozo del Adorador no viene de la música, ni de los Milagros, ni del
animador. El relato de Nehemías de la dedicación del muro de Jerusalén
luego del exilio de Israel dice que «se regocijaron, porque Dios los había
recreado con grande contentamiento» (Nehemías 12:43). Podemos  decir que
el gozo experimentado en la adoración proviene de Dios y es el resultado de
un encuentro con él, por lo que ha hecho por nosotros. Esta búsqueda del
gozo de lo alto es de suma importancia, ya que dará forma a nuestras
expresiones de adoración: el comportamiento, la música, y la forma de hacer
música. El Santo Padre ha insistido en la música, esta debe ser adecuada y
escrita para una Liturgia celestial no para agradar a los  fieles, es por eso que
muchas gentes sobre todos miembros de grupos pentecostales confunden
emoción con Fe y fuego del Espíritu con gozo emocional…tenemos que

darnos cuenta que no es  lo que YO siento, es lo que es realidad y que yo
adoro.
Querido hermano que lees esta simple reflexión. Quiero que entiendas algo,
la adoración no es lo que tu pones de tus esfuerzos emocionales. Que puede
el hombre ofrecerle a Dios que no sea de El??? Que puede el hombre
ofrecerle a Dios que lo agrade? Se que teóricamente decimos que “nuestro
pecado” pero nuestro pecado es un recuerdo de que le hemos fallado y no
hemos vivido a la altura  de su voluntad!!!!!! Por mucho que yo alabe a Gritos
eso no añade una onza de gloria a Dios, por mucho que yo ofrezca mi  vida
siempre será una vida marcada por la concupiscencia y el pecado  ….entonces
que puede agrada a Dios?
 
Solo Dios puede agradar a Dios!!!!! Entonces, como ofrecer Dios a Dios???
Un culto agradable a Dios es el culto donde se ofrece a Jesús mismo, Dios
perfectísimo en ofrenda al mismo Dios, entonces el Padre SI se glorifica, pues
le estamos ofreciendo a El mismo en su Hijo Unigénito perfecto y obediente.
Hijo obedientísimo en su Sacrificio,  este Hijo ofrecido SI agrada a Dios  en un
culto perfecto. Este acto de ofrecer el Hijo al Padre por medio del poder del
Espíritu Santo es la Eucaristía, ÚNICO culto que la Iglesia  puede ofrecer que
agrada al Padre, todo lo demás solo es Servicio Religioso, culto humano para
nosotros mismos.
En un servicio religioso se va a recibir, en la Eucaristía se va a dar (a Cristo
Cordero) y en esa oblación es cuando el creyente recibe.     
De esto habla San Juan en el capitulo 4 , 23de su Evangelio cuando le decía a
la Samaritana “  Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores
verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el
Padre que sean los que le adoren” .Eso es nuestra Eucaristía, esto es la
verdadera adoración. La Verdadera adoración no es un signo externo como
doblar la rodilla…se puede doblar la  rodilla y tener el corazón lejos de Dios.
 
Se puede doblar la rodilla en señal de respeto y no ser idolatría , como ”
Josué 5:13-15
 

“  Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante
de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia
él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? El respondió: No; mas
como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces
Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi
Señor a su siervo? Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita
el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo”
Esto es venerar,
 
Se puede creer que un objeto santo nos puede sanar por favor de Dios y no
ser idolatría, como vemos en Números 21, 8
 
“ Y el Señor Dios dijo a Moisés: hazte una serpiente de bronce, y la puso sobre
un hasta; y cuando alguna serpiente mordía a algunos, miraban a la serpientes
y Vivian”
 
O como vemos en II Reyes 13, 21
 
“ Y sucedió que al sepultar  unos a un  hombre súbitamente vieron una banda
armadas y arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo; y cuando llego a tocar
el muerto los huesos de Eliseo, revivió y se levanto sobre sus pies”   
 
Se puede llevar en procesión un signo que nos recuerde el triunfo de Dios y
no ser idolatría como en  II Samuel 6, 12
“entonces fue David y llevo con alegría el Arca de Dios de casa de Obededon a
la Ciudad de David  Y cuando los que llevaban el Arca de Dios habían dado seis
pasos, el sacrifico un buey y un carnero..Y David danzaba  con todas sus fuerzas
delante del Arca..Así toda la casa de Israel conducía el Arca con jubilo y sonido
de Trompetas”