QUE ES UN SANTO?

ACLARANDO CONCEPTOS. QUE ES UN SANTO?

Ser Santo es un mandamiento para todo aquel que ha encontrado a Jesús. Es un
mandamiento que nos viene de la Primera Alianza.

«Sed santos, porque yo soy santo»
Levítico 11, 44

Santo es un cristiano bautizado que ha vivido las Bienaventuranzas y una vida de
obediencia a la Voluntad de Dios, y vivida esta recibe a su muerte la Corona de Gloria
que le da el Señor por su fidelidad.
Desde el comienzo de la Iglesia hay millones de santos, pues millones de católicos ha
vivido una vida de obediencia, amor y caridad y han escuchado la voz de Jesús que les
dice » Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes
desde la creación del mundo» San Mateo 25.

La Fiesta del 1ro de Noviembre de Todos los Santos se instituyo para celebrara a todos
estos nuestros hermanos que nos precedieron a la Gloria de Dios.

Dice SS Benedicto XVI » En los santos vemos la victoria del amor sobre el egoísmo y
sobre la muerte: vemos que seguir a Cristo lleva a la vida, a la vida eterna, y da sentido
al presente, a cada instante que pasa, pues lo llena de amor, de esperanza. Sólo la fe
en la vida eterna nos hace amar verdaderamente la historia y el presente, pero sin
apegos, en la libertad del peregrino que ama la tierra porque tiene el corazón en el
cielo. En esa muchedumbre no sólo están los santos reconocidos de forma oficial, sino
también los bautizados de todas las épocas y naciones, que se han esforzado por
cumplir con amor y fidelidad la voluntad divina. De gran parte de ellos no conocemos ni
el rostro ni el nombre, pero con los ojos de la fe los vemos resplandecer, como astros
llenos de gloria, en el firmamento de Dios.»

El Católico que no trabaje para ser santo está perdiendo el tiempo en la Iglesia y
estorbando a los demás que si lo desean. Ser Santo no es ser perfecto, ser santo es
tratar de agradar a Jesús, cayéndonos y levantándonos, pero siempre siguiéndolo.

Todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo» (Ga 3, 27)

«Los fieles, incorporados a la Iglesia por el bautismo, quedan destinados por el carácter
al culto de la religión cristiana, y, regenerados como hijos de Dios, están obligados a
confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios mediante la Iglesia»
(Lumen gentium n. 11)

Dice San Juan Pablo II » El bautismo, con la vida de Cristo, infunde en el alma su
santidad, como nueva condición de pertenencia a Dios con la liberación y purificación.

Así lo dice san Pablo a los Corintios: «habéis sido lavados, habéis sido santificados,
habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro
Dios (1 Co 6, 11). Esta vida en la luz se traduce también en la profesión pública de la fe,
exigida por Jesús: «Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también
me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos» (Mt 10, 32). Es una profesión
personal que el cristiano hace en virtud de la gracia bautismal: una profesión de la fe
«recibida de Dios mediante la Iglesia», como dice el Concilio (Lumen gentium, 11). Por
tanto, se inserta en la profesión de la Iglesia universal, que cada día repite en coro,
«con obras y según la verdad» (1 Jn 3, 18), su Credo.)»

Entonces tenemos claro que Santo es quien habiendo vivido fiel a su Bautismo y como
hijo de Dios entra un día al Reino.

Entonces, para que la Iglesia Canoniza??

Ante todo tenemos que tener claro, la Iglesia no tiene ningún mecanismo ni poder para
hacer santos como no sean los Sacramentos y la Predicación de la Palabra a ella
encomendada.

La Iglesia «no hace santos», el Espíritu Santo es quien los hace, la Iglesia solo los
proclama y este proceso se llama «Canonización» que (de nuevo) no hace santo,
proclama santo.

La canonización es el acto mediante el cual la Iglesia católica, tanto en su rito oriental
como en el occidental, declara como santa a una persona fallecida. Este proceso
comprende la inclusión de dicha persona en el canon o lista de personas a las que se le
han atribuido y encontrado vivieron vidas extraordinarias y para que sirvan de ejemplo o
patrón a los fieles y estos sepan que si se puede ser santo a pesar de….

El Proceso de verificación para inscribir a una persona en el canon de los Santos es
largo y a veces ha tomado centenares de años, hoy con la tecnología digital se ha
hecho más fácil las verificaciones.

Este es el proceso:

Hay cinco pasos en el proceso oficial de la causa de los santos,​ una vez transcurridos
cinco años desde la muerte del candidato o candidata:

VENERABLE.

1- Postulación: se presenta y da a conocer la intención de elevar a la santidad a esa
persona, y se recaban datos biográficos y testimonios. El obispo diocesano y el
postulador de la causa solicitan iniciar el proceso de canonización y presentan a la
Santa Sede un informe sobre la vida y las virtudes de la persona de que se trate. En
todo caso, se considera requisito necesario que haya muerto perteneciendo a uno de
los dos ritos admitidos por la Iglesia católica: el oriental o el occidental. La Santa Sede,
por medio de la Congregación para las Causas de los Santos, examina el informe y
dicta un decreto diciendo que nada impide iniciar la causa (decreto «Nihil obstat»). Este
Decreto es la respuesta oficial de la Santa Sede a las autoridades diocesanas que han
pedido iniciar el proceso canónico.
Obtenido el «Nihil obstat», el obispo diocesano dicta el Decreto de introducción de la
causa del ahora Siervo de Dios.

1) Proceso sobre la vida y las virtudes del Siervo de Dios. Un tribunal, designado por el
obispo, recibe los testimonios de las personas que conocieron al Siervo de Dios. Ese
Tribunal diocesano no da sentencia alguna; ésta queda reservada a la Congregación
para las causas de los santos.

2) Proceso de los escritos: una comisión de censores, señalados también por el obispo,
analiza la ortodoxia de los escritos del Siervo de Dios.

3) El documento «Positio»: esta etapa se inicia una vez terminados los dos procesos
anteriores. El Relator de la Causa nombrado por la Congregación para las Causas de
los Santos, elabora el documento, donde se incluyen, además de los testimonios de los
testigos, los principales aspectos de la vida, virtudes y escritos del Siervo de Dios.

4) Discusión de la “Positio”: una vez impreso, es discutido por una Comisión de teólogos
consultores, nombrados por la Congregación para las Causas de los Santos. Después,
en sesión solemne de cardenales y obispos, la Congregación para las Causas de los
Santos, a su vez, discute el parecer de la Comisión de Teólogos.

5) Decreto del Santo Padre: Si la Congregación para las Causas de los Santos aprueba
la “Positio”, el Santo Padre dicta el Decreto de Heroicidad de Virtudes. El que era Siervo
de Dios pasa a ser considerado Venerable.

Con el título de Venerable se reconoce que un fallecido vivió y practicó las virtudes
cristianas en grado heroico, es decir, de forma excepcional y ejemplar. Esta declaración
la hace el cardenal correspondiente a la zona geográfica donde vivió esa persona, en la
catedral más importante de esa zona.

BEATO

2- Beatificación: la persona es declarada «beata» si se prueba científicamente la
existencia de un milagro hecho por el Señor debido a su intervención.

a) La primera etapa es mostrar al “Venerable” a la comunidad como modelo de vida e
intercesor ante Dios. Para que esto pueda ser, el Postulador de la Causa deber probar
ante la Congregación para las Causas de los Santos:

– La realización de un milagro probado científicamente pro una comisión y otorgado por
el Señor atribuido a la intercesión del Venerable. El proceso de examinar este
“presunto” milagro se lleva a cabo en la Diócesis donde ha sucedido el hecho y donde
viven los testigos. El milagro no es requerido si la persona ha sido reconocida como
mártir.

Generalmente, el Postulador de la Causa presenta hechos relacionados con la salud o
la medicina. El Proceso de examinar el “presunto” milagro debe abarcar dos aspectos:
a) la presencia de un hecho (la sanación) que los científicos (los médicos) deberán
atestiguar como un hecho que va más allá de la ciencia, y b) la intercesión del
Venerable Siervo de Dios en la realización de ese hecho que señalarán los testigos del
caso.

b) Durante la segunda etapa la Congregación para las Causas de los Santos examina el
milagro presentado.

– Dos médicos peritos, designados por la Congregación, examinan si las condiciones
del caso merecían un estudio detallado.

– La Consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos (cinco
médicos peritos) discute esa conclusión.

– El Congreso de Teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos, (ocho
teólogos) estudian el nexo entre el presunto milagro y la intercesión atribuida al Siervo
de Dios.

– Todas las conclusiones son presentadas por un Cardenal (Cardenal “Ponente”) a los
demás integrantes de la Congregación, reunidos en sesión. Luego, en sesión solemne
de los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos se da su
veredicto final sobre el “milagro”.

– Si el veredicto es positivo el Prefecto de la Congregación ordena la confección del
Decreto correspondiente para ser sometido a la aprobación del Santo Padre.

c) En la tercera etapa y con los antecedentes anteriores, el Santo Padre aprueba el
Decreto de Beatificación.

d) En la cuarta etapa el Santo Padre determina la fecha de la ceremonia litúrgica.

e) La quinta etapa es la Ceremonia de Beatificación. Generalmente la hace un cardenal
por delegación papal y, habitualmente, en el lugar en que vivió o murió el nuevo beato.

3- Canonización: la persona es DECLARADA (no hecha) «santa» cuando puede
atribuírsele un segundo milagro.

El proceso de canonización consta de las siguientes etapas:

1) Aprobación de un segundo milagro ocurrido tras la beatificación. (Al igual que ocurre
en el proceso de beatificación, el martirio no requiere habitualmente un milagro.)

2) La Congregación para las Causas de los Santos examina este segundo milagro
presentado. Para examinarlo la Congregación sigue los mismos pasos que para el
primer milagro que se presentó para la beatificación.

3) El Santo Padre aprueba el Decreto de Canonización.

4) El Santo Padre convoca un Consistorio Ordinario Público, donde informa a todos los
cardenales de la Iglesia y luego determina la fecha de la ceremonia de canonización.

5) Ceremonia de canonización: la celebra el papa en la basílica de San Pedro o en la
plaza de San Pedro del Vaticano. En el caso del papa San Juan Pablo II, las
canonizaciones las realizaba en el país de origen del beato a canonizar durante sus
viajes pontificios por el mundo.

Mediante la canonización se le asigna el día de su entada al Reino (su muerte) como
día de fiesta y se le pueden nombrar iglesias y santuarios bajo su protección.

En la ceremonia solemne de la canonización, el prefecto de la Congregación para las
Causas de los Santos presenta la causa de la canonización ante el papa quien, al final
del rito, pronuncia la siguiente fórmula en latín:

Ad honorem Sanctae et Individuae Trinitatis, ad exaltationem Fidei Catholicae et
Christianae Religionis augmentum, auctoritate Domini nostri Iesu Christi, Beatorum
Apostolorum Petri et Pauli, ac Nostra: matura deligeratione praehabita, et divina ope
saepius implorata, ac de Venerabilium Fratrum Nostrorum Sanctae Romanae Ecclesiae

Cardinalium, Patriarcharum, Archiepiscoporum et Episcoporum, in Urbe exsistentium,
consilio, Beatum (Beata) N.N. Sanctum (Sancta) esse decernimus et definimus, ac
Sanctorum Catalogo adscribimus: statuentes eum in universa Ecclesia inter Sanctos pia
devotione recoli debere. In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen.

En honor a la Santísima Trinidad, para exaltación de la fe católica y crecimiento de la
vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles
Pedro y Pablo y la Nuestra, después de haber reflexionado largamente, invocando
muchas veces la ayuda divina y oído el parecer de numerosos hermanos en el
episcopado, declaramos y definimos santo(a) al (a la) beato(a) N.N. y lo (la) inscribimos
en el Catálogo de los Santos, y establecemos que en toda la Iglesia sea devotamente
honrado(a) entre los santos. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

ESPERO QUE HALLA QUEDADO CLARO EL CONCEPTO DE QUE ES UNA
CANONIZACION